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Por Enrique Sánchez
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Cultura del esfuerzo o cultura prestacional - Oportunidades

03/05/2011
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Hace tiempo me pregunto porque algunos partidos políticos tienen animadversión por todo lo privado. La respuesta más extendida entre sus políticos y no sólo entre ellos, es que no se favorece la igualdad de oportunidades.

Pero, ¿Se impide la igualdad de oportunidades para la mejora laboral, profesional o empresarial que nos lleva al acceso a los mejores servicios? De ser así, efectivamente no encontraríamos con un problema absolutamente relevante. Aunque no parece ser ese el caso de nuestro país, más bien el de algunos regímenes socialistas en que todo es público, incluso la pobreza.

¿Entonces a que falta de igualdad de oportunidades hacen referencia?

No es propiamente una falta de oportunidades, más bien se refieren a la imposibilidad económica para el acceso a servicios de mayor calidad y desde luego son dos cosas muy diferentes.

En ese matiz se encuentra una de las diferencias ideológicas
fundamentales de los diferentes partidos en el espectro político. Mientras algunos partidos optan por sobre subvencionar colectivos y personas para que accedan a los servicios, lo que les reporta ciertamente gran cantidad de apoyos aunque lastran la economía, e partido popular prefiere usar esos recursos para invertir en infraestructuras que atraigan inversión privada y en establecer unas reglas de juego iguales para todos en base a las cuales se incentive la creación de empresas y se propicie la auto exigencia. La consecuencia es una economía ágil y sólida, que genera confianza en el futuro y menos expuesta a los posibles vaivenes de la economía internacional. No es casualidad el buen funcionamiento de la economía cuando el Partido Popular ha estado al frente del gobierno de nuestro país.

Esta realidad es mejor entendida en épocas de crisis, pero si
pretendemos llegar a ser una economía de referencia en Europa y al nivel de las grandes potencias mundiales hemos de incluirla en nuestro ADN económico.

Hay que crear para repartir, no podemos repartir sin crear.

Bien es cierto que hay algunos colectivos acomodados a los que les resultará dificil acostumbrarse a este sistema, pero está demostrado con que sistema el país se empobrece, dispara el paro y desploma su economía (España ha caído en dos años del octavo al vigésimo segundopuesto en el ranking deeconomías en el mundo) y con qué sistema se recupera, se desarrolla y se impulsa la economía alcanzando los primeros puestos en bienestar económico y social.

Establecer las condiciones para favorecer la inversión privada es crear los cimentos de una sociedad basada en la cultura del esfuerzo, la que crea empleo, riqueza y oportunidades.

Después habrá quien aproveche esas oportunidades y quien no lo haga, pero estaríamos enviando un mensaje equivocado si ayudamos al que no se esfuerza para equipararse con quien se ha esforzado, puesto que en ese caso dejan de esforzarse ambos; uno por acomodado y el otro por agraviado.

La desidia actual del gobierno socialista para con la cultura del
esfuerzo puede com-probarse en varios ámbitos:

DESIDIA

1.- En el ámbito educativo.
A pesar de aparecer en la actual Ley Orgánica de Educación una quincena de veces la palabra esfuerzo, los niños pasan de curso a pesar de haber suspendido tres asignaturas, lo que les pone el listón muy bajo.

Además, a tenor de esta ley, los niños que se esfuerzan por tener un buen expediente y mejorar su educación deben compartir clase con losniños que únicamente asisten a clase por imperativo legal. Estamos claramente perjudicando a quien se esfuerza y con ello enviando un mensaje equivocado.
La consecuencia a medio plazo es el aumento del abandono escolar.

2.- La desidia por la cultura del esfuerzo en el ámbito económico.
La más palpable prueba en el ámbito económico son las recientes reticencias de algunos partidos a vincular los salarios a la productividad de los trabajadores.

¿A quién puede preocuparle primar a quien se esfuerza por ser
productivo?

Desde luego al que no se esfuerza y a los que defienden un sistema que vincula los salarios al aumento de los precios.

Con el actual sistema un trabajador poco productivo se ve afectado por la subida de precios igual que uno productivo, por lo que al año siguiente se verá repercutido igualmente por la subida de salarios.
Esto significa en la práctica, que del esfuerzo de los trabajadores productivos que hacen funcionar la economía por lo que suben los precios, se benefician los trabajadores menos productivos.

Algunos intentan enturbiar esta realidad para no dejarnos ver el fondo de la cuestión. A RÍO REVUELTO GANANCIA DE PERDEDORES!! (licencia).

3.- La desidia de la cultura del esfuerzo en el ámbito empresarial.
La gestión económica del actual gobierno está teniendo consecuencias directas sobre el esfuerzo en el ámbito empresarial.

Cuando el despropósito de política económica estalla la única solución que han encontrado para disminuir el déficit, es decir, para tapar los socavones creados es subir los impuestos. Esta solución además de simplista es totalmente contraproducente y perjudica de nuevo a quienes se esfuerzan por intentar sacar adelante sus empresas y familias. Sobrecargar con impuestos las economías de familias y empresas las aboca a la miseria en el caso de las familias y al cierre o reducción de plantillas en el caso de las empresas. Estos cierres o reducciones
crean más parados y a más parados más impuestos y con ellos ¡TODAVÍA MÁS PARADOS! Y nos empujan a una espiral de PARO-IMPUESTOS-PARO, que nos tiene al borde de la bancarrota como país y al borde de la depresión como sociedad.

La solución a nuestro problema con el paro es justo la contraria, la bajada de impuestos para hacer más competitivas nuestras empresas en el exterior y dar a la vez más liquidez a los ciudadanos, lo que genera confianza, que es el ingrediente imprescindible para reactivar la economía.
¿Pero es posible hacer esto ahora? Desde luego es difícil dada la situación, pero nuestra única posibilidad para poder devolver los enormes préstamos solicitados en el mercado exterior es haciendo que la economía salga del estado de estancamiento actual, para lo que habrá que ajustar el gasto y con esos recursos bajar impuestos.

La desconfianza de los inversores ante el posible impago de estos préstamos nos tuvieron al borde del caos económico el año pasado y nos tienen al borde de la intervención económica por parte de la Unión Europea.

Si el gobierno hubiera tomado esas medidas al comienzo de la crisis enlugar de negar la realidad, no hubiera sido necesario usurpar los derechos laborales de los trabajadores que tanto dicen defender y que costó años de lucha de varias generaciones.

Algunos analistas políticos parecen sorprendidos que sea un partido socialista quien haga los mayores recortes sociales. No deben sorprenderse. No hay prestaciones sociales posibles en una economía en crisis y si el actual gobierno nos da crisis no puede darnos prestaciones sociales.

La realidad les aboca a traicionar sus convicciones, deberían mejor cambiar sus convicciones para adaptarse a la realidad.

La única verdad es que las mejoras sociales que no empobrecen a un país son las que tienen su origen en los beneficios de una economía saneada y solvente. En el momento en que los impuestos de un país mal gestionado son usados para pagar las prestaciones por desempleo empezamos a lastrar la economía. En los últimos años el gobierno no sólo se ha financiado con los impuestos sino con préstamos de países extranjeros, lo cual todavía empeora las cosas.

¡Vamos a ver cuánto nos cuesta pagar esos préstamos!

Muy al contrario, los impuestos han de utilizarse para crear
infraestructuras que atraigan la inversión privada y permitan la
creación de empresas que generan empleo.

En un momento de desesperación para muchas familias, la enérgica intervención del presidente del gobierno en el Congreso de los Diputados diciendo que haría las reformas necesarias por el bien de todos, cuando todos sabemos que seguía la hoja de ruta de la señoraMerkel, me pareció el mayor acto de cinismo que he visto nunca, seguido eso sí, muy de cerca, por las declaraciones del ministro de trabajo calificando de acuerdo en tiempo record las conversaciones sindicatos-empresarios para la reforma laboral, después de dos años en
que el gobierno cambió la responsabilidad de legislar por una irresponsable, por perpetua, labor de arbitraje.


¡Y el paro desangrando el país!

Las coincidencias de las épocas de crisis con la presencia del PSOE en el gobierno de nuestro país NO ES NINGUNA COINCIDENCIA

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