Concluido ya el merecido homenaje a la mejor selección nacional de España de nuestra historia, vuelve a imponerse la cruda agenda económica, por más antipatriótico que le pueda parecer a Rodríguez Zapatero.
La situación inequívoca de crisis, viene dada objetivamente por dos elementos; caída intensa en el crecimiento (del 4.1% al 1.2%) económico PIB y aumento del paro (315.000 desempleados más en el último año).
A estos dos elementos en España se agrega un tercer indicador de la gravedad de la situación; la inflación desbocada, hoy los precios crecen al 5.1% cuando se heredó, del ejecutivo popular, en marzo de 2004, un aumento de sólo el 2.2%.
Por más maestría que tenga el ejecutivo socialista en la manipulación del lenguaje, el español medio cree que, cuando del bolsillo se trata, tonterías las justas. Los mismos que aceptaron llamar a la negociación con los criminales “proceso de paz” o al trasvase del Ebro “aportación hídrica puntual” a la crisis le llaman crisis.
Una vez reconocida la situación, cabe ponderar la gravedad, que a mi juicio es muy alta y con elementos singulares. Sólo en los últimos 12 meses la suma del aumento de la inflación y del crecimiento del tipo de interés ha hecho perder más de un 15% de poder adquisitivo, como media, a quién tenga contraída una hipoteca.
Y lo peculiar, es que a pesar del estancamiento económico y del desplome en la demanda, los precios siguen subiendo, lo que no ocurría ni en la etapa de González cuando subió el paro pero se controló parcialmente la inflación.
Esto supone que estamos ante una inflación de demanda, la habitual, por un exceso de consumo, sino ante una inflación de oferta, que se resolvería responsabilizando al aumento del precio del crudo, sino fuera porque este problema lo tienen todos y sólo nuestra inflación alcanza el 5.1%, en la Eurozona están en el 3.7%.
Luego el problema es propio, el componente español es superior al internacional en esta crisis y nos recuerda además, que en 2001, en plena recesión mundial España creció el doble que la zona euro. Ahora ocurre exactamente lo contrario.
¿Y el futuro inmediato? Aún a riesgo de equivocarme, creo que ante la caída en un 23% de la bolsa, en la que invierten sus ahorros diez millones de españoles, y la depreciación de los 23 millones viviendas, va a empezar a actuar un “efecto riqueza inverso”, es decir, la gente se va sentir empobrecida y va contraer su consumo aún más intensamente, lo que moderará el aumento de precios pero arrojará escalofriantes cifras de paro. ¡Que vengan pronto las olimpiadas!
Enviado el 08/07/2008 a las 12:08:58 desde la IP 217.125.124.xxx
La economía es un tren que lleva muuucha inercia, los gobiernos (a excepción de los de "economia" planificada) tienen escaso margen de maniobra (por eso del liberalismo y tal), y en cualquier caso los efectos de esas maniobras son a largo plazo... (si se toman medidas para la crisis ahora, seguramente se noten en 2012 o 2013)
Enviado el 08/07/2008 a las 12:07:54 desde la IP 217.125.124.xxx
Hace unos años un señor con bigote que gobernaba españa, decidió liberalizar el precio de los combustibles (para que se abarataran?) así las 8 petroleras que operan en españa pueden fijar los precios que les da la gana.
Aquel mismo gobierno, aprovechó unos tipos de interes real negativos, para promocionar el ladrillo, permitir las hipotecas a 50 años y la venta de zulos a precios de palacio, así se consiguió un aumento espectacular del PIB: tomando prestado dinero del futuro, para meterlo en el ladrillo, en lugar de invertirlo en algo productivo (una casa, una vez terminada no produce ningun bien que pueda ser exportado)
Ahora hay que pagar ese dinero del futuro... un poc mas caro.
Enviado el 08/07/2008 a las 10:30:27 desde la IP 81.45.231.xxx
un 10 por este artículo, no hay mucho mas que comentar, se puede decir mas alto pero no mas claro. ojalá hubiera mas gente que pensara así. Miguel no te conozco pero gracias y un abrazo.