Nules ha celebrado esta tarde el primer acto taurino de las fiestas de la Mare de Déu de la Soledad. Y lo ha hecho con un rotundo éxito de participación y de público, pero también con las buenas maneras del toro Violín, que ha divertido a todos los vecinos. En contra de lo que suele ser habitual, el astado de la ganadería de Salvador Guardiola se ha paseado por toda la Vila, por lo que todos los nulenses que viven en el centro histórico han podido disfrutar de él.
El toro ha demostrado bravura en la salida, puesto que nada más abrirse la puerta del cajón, situado como siempre en la puerta de entrada de los antiguos juzgados, se ha dirigido a uno de los cadafals situados a su derecha para embestir contra los barrotes. Tras esta fulgurante salida, el toro se ha dirigido a la parte norte de la calle Mayor, desde donde ha iniciado su particular procesión por las calles del centro.
Intermitentemente iba regresando a la plaza, donde tomaba aire para proseguir su cometido de divertir a los vecinos. En una de sus reapariciones en la plaza Mayor, el toro se ha vuelto a ensañar con una de las rateras, aunque siempre sin peligro. De hecho, el primer bou al carrer de estas fiestas de octubre se ha saldado sin ningún incidente, según fuentes oficiales.
Como siempre, la plaza ha presentado un gran aspecto en cuanto a público se refiere, un público más animado de lo normal, pues venía de las paellas que se habían celebrado horas antes. Los peñistas se han retirado a los casales para proseguir la fiesta con sus respectivas cenas.
Esta noche será el momento de disfrutar con el toro embolado, que sin duda volverá a reunir en el centro de la población a vecinos y aficionados a los toros. La orquesta Primera Plana aguarda esta noche en el Recinto de Fiestas, pese a que muchos de los vecinos deberán retirarse pronto a descansar ya que mañana es día laborable. Aunque eso sí, que nadie descarte alguna excepción.