Lucía el sol en Benicàssim, en una tarde de sábado en la que las nubes habían amenazado lluvia, y aunque en la mente de muchos merodeaban las palabras: barro, cielo gris, ¿será esto un nuevo Glastonbury?, ya nos han traído la lluvia estos guiris,..., no fue tal la desdicha, sino más bien todo lo contrario. Sobre las 18.15 h aproximadamente de aquella tarde hicieron su aparición los cuatro de Barcelona, que con su pop electrónico han conseguido que la que aquí escribe hoy crea de nuevo, que ya es mucho decir, en el pop nacional (ellos, y The Sunday Drivers, eso sí, de los que a muchos vimos durante los días del festival disfrutando de los conciertos varios).
Retomando el asunto, que en este caso no es otro que hablaros de Dorian, estamos ante una de las pocas formaciones de este país que han actuado en esta edición del FIB y que ha brillado entre tanto artista y grupo extranjero. Consiguieron llenar el escenario Vodafone Fib Club e hicieron bailar a todo aquel que se acercó a verles y oírles, comenzando con el remix de El Futuro No Es De Nadie, tema que da título a su nuevo disco. Continuaron desgranado su segundo larga duración entremezclando temas del primero, y viene a cuento deciros que me fue imposible conseguir ninguno de los dos en Castellón y tuve que comprarlos por Internet, todo sea dicho.
Fueron sonaron temas como La playa bajo el asfalto, Más problemas, temas con letras reivindicativas en las que nos hablan de la actualidad que nos rodea, la especulación, diferencias entre el Estado y la calle, la juventud, el amor. Y en referencia a este gran tema universal brillaron entre tantas canciones varias de mis preferidas, Corta el aire, Tan lejos de tí y por supuesto, A cualquier otra parte. Escuchar los primeros acordes de este TEMAZO, como más de uno lo calificó entre el público asistente, hizo que me emocionara, así, tal cual, y puede que peque de sensible, pero la voz de Mark junto al sonido envolvente de sus tres compañeros a los instrumentos hace que estas canciones suenen todavía más maravillosas. Llegan a tocar la fibra de quienes las escuchan por la belleza de sus letras y lo que significan para cada uno de nosotros, porque lo que Dorian consigue es que nos identifiquemos con ellos, por lo natural y cotidiano de lo que nos hablan, porque reflejan experiencias y citan en voz alta muchos de los pensamientos que todos tenemos u hemos tenido alguna vez. Eso es un logro, y en mi humilde opinión, creo que es una de las razones de su éxito, y creo que siguiendo así seguirán ganando fieles entre el público en general.
No quiero terminar esta crónica sin citar otros dos momentos estelares de su actuación. El primero, cuando Mark bajó del escenario y comenzó a cantar y pasear entre sus fans, a quienes nos dedicó (me incluyo) el tema en cuestión, A cualquier otra parte. El otro momento cuando al finalizar la misma nos instó, incitó, provocó a cantar “a capella” junto a él ese trocito que dice: “... estaría tan lejos de ti que no recuerdo el momento en que te dije por última vez que el cielo se está abriendo...”.
No tengo palabras. Así me quedé cuando terminó y así estoy ahora, esperando volver a verles de nuevo. Mientras tanto y para no perder las buenas costumbres, os confieso que me encanta escuchar esta canción y cuando me acuesto por las noches en mi solitaria habitación uno de los momentos que no me pierdo nunca es aquel en el que Ipod en mano (gracias, hermano mío, por el regalazo) comienzo a escucharles, y sonrío, y pienso en lo hermoso que sería que alguien alguna vez me dijera cosas tan bonitas, porque en mi cuerpo de niña (bueno, vale, no tanto) también late un corazón, un corazón que espera una voz que le susurre “quiero que vengas conmigo, a cualquier otra parte, a cualquier otra parte.....”. Precioso ¿no?