Mando Diao inauguró el jueves por la noche los grandes conciertos del Escenario Verde del Festival Internacional de Benicàssim, FIB; con una actuación que confirmó que los suecos son una de las bandas más en forma y con más clase del panorama actual del rock escandinavo. Y ello pese a que el escenario FIB Heineken no es el mejor para una banda tan garajera y con tanta potencia como Mando Diao. Y es que la potencia de este grupo se siente mucho más en salas pequeñas, como bien recordamos muchos de los que asistimos a los conciertos de presentación de Ode to Ochrasy, su tercer trabajo, el pasado invierno. También es cierto que los elegantes nórdicos no se esforzaron excesivamente por exaltar a su público, como sí harían tres días después sus compatriotas The Hives o como hizo minutos después el gran Iggy Pop.
Con todo, el concierto de los suecos nos deparó cerca de una hora de excelente punk rock garajero. La banda se centró en su último trabajo y en el disco que les dio a conocer al gran público, Hurricane Bar. De hecho, uno de los momentos más celebrados del concierto coincidió con la performance de You cant’t steal my love, uno de los muchos hits de estos suecos que campan a lo ancho de sus tres trabajos discográficos. En general, optaron por los temas que saben que electrifican al personal: Song for Aberdeen, You don’t understand me, Welcome Home Luc Robitaille, God Knows, Down in the past, Ochrasy o TV and me. Temas que navegan entre el power- pop más melódico y sesentero y un contundente punk-rock guitarrero y desenfrenado para crear piezas cortas y efectivas.
Una ligera afonía en la voz del cantante principal y la ausencia de uno de sus temas-emblema, The Band, fueron otros dos puntos flacos de una actuación correcta y enérgica que cerraron con la electrizante Long before rock and roll pero que no encontró su mejor sonido en el escenario principal del FIB.