Experimentación, reflexión y performance transitan en la última obra del fotógrafo de Alcora. Con Bodyscapes, interactúa con el público a través del proceso de constitución de un cuerpo, del que más tarde el grupo de “percu-reciclaje” La Sombra del Dragón materializa en canto a la vida.
Javier Esteban, nacido en Alcora en 1963 y licenciado en Ciencias de la Imagen por la Universidad Complutense de Madrid, es un prestigioso fotógrafo que ha participado en numerosas exposiciones nacionales e internacionales y que imparte clases de fotografía en el IES Luis Buñuel de Madrid.
Después de 10 años vuelve a Castellón con una instalación individual denominada Bodyscapes expuesta en la galería Pictograma.
Con su nueva cita expositiva, sigue experimentando con la fotografía y acude de nuevo a la arena como telón de fondo de sus composiciones para representar el transcurso vital de un cuerpo desde su nacimiento hasta su muerte. Esteban elimina cualquier barrera entre artista y espectador y da la oportunidad al asistente de no contemplar tan sólo la evolución en una serie de fotografías expuestas en la pared, sino también de participar en dar vida a ese cuerpo que rige el centro de la sala en tamaño natural.
El cuerpo se siembra en la tierra y el público puede atreverse a coger una regadera que, como objeto inquietante y solitario en un estante, pide la complicidad del público para dar vida a ese organismo que tienen delante, y que como comenta el propio autor “implica una sugestión para que riegues tu propio cuerpo de una manera metafórica”. De esta forma la instalación juega con el paso del tiempo y a medida que pasan los días se observa el proceso de transformación “del cuerpo como estancia de la materia y como lugar de reflexión”.
Optimismo y celebración Sin embargo, en contra de lo que pudiera parecer en un principio, Bodyscapes, no busca una crítica que arrastra un pesimismo que no ve solución en el conflicto entre el ser y su entorno. A pesar del mundo globalizado donde vivimos y la perdida de identidad del individuo se habla de un posible regreso a “la celebración de la vida como algo único e irrepetible”.
Barbara Kruger, una de las artistas que más han influido en la obra de Javier Esteban, ya jugó con la confrontación entre el “yo material” y el “yo virtual” en su obra “Tú no eres tú mismo”. En la actualidad estamos más que acostumbrados a reflejarnos en espejos, pantallas, etc. Y es de vital importancia que el cuerpo se disfrace con los productos de belleza para mostrarse en sociedad, con los que Esteban realiza uno de los collage de la muestra.
Asimismo, como otra de las obras de la artista mencionada, “Tu cuerpo es un campo de batalla”, el autor alcorino hace hincapié en la confrontación interna del individuo con una serie de pequeñas figuras de un juego bélico, así como acude de nuevo a las naturalezas muertas, tanto de organismos muertos como de tecnología inservible.
Pero en Javier Esteban la formación de nuestra identidad no resulta ser un drama sino “un canto a la vida, sólo hay que mirar a nuestro alrededor y contemplar la vida que emerge por todo los lados” comentó el fotógrafo.
Por eso, una de los momentos cumbre de la exposición es cuando el cuerpo una vez sembrado, regado y lleno de vida se sacrifica. La idea de la muerte como final del proceso es ilustrada mediante una acción-performance donde se saca el cuerpo exhibido del interior de la sala a la calle (de nuevo la interactividad del artista y su obra con su público y su entorno) y se quema.
Cuando Bodyscapes se expuso en Barcelona este acto clausuró la exposición, pero aquí en Castellón, el cuerpo seguirá quemado en la instalación hasta el 30 de junio, como muestra de la huella que deja la persona aún después de su muerte y que denota la búsqueda que todo fotógrafo persigue en su vida: la captación del instante congelado.
El canto a la vida y sus ritmos Asimismo, el pasado viernes 15 de junio sobre las 22 horas se llevó a cabo en la Plaza de la Muralla Liberal de Castellón el acto de quemar al cuerpo expuesto durante días y del que el público ha seguido su evolución. “todo ello encierra la idea del sacrificio, pero no es un entierro, es un canto a la vida” dice su autor.
La performance comenzó en el interior de la exposición con la presentación de la periodista Lorena Pardo, y continuó en el exterior donde varias decenas de asistentes abrieron paso a la ceremonia llevada a cabo por el grupo de ritmo y percusión de l’Alcora La Sombra del Dragón, que llevaron el cuerpo hasta la calle y, tras la emocionante oda poética que le dedicó Arantxa Esteban, se pusieron manos a la obra para culminar la acción con una espectacular y sorprendente actuación de “percu-reciclaje”: creación de música a través de utensilios reciclados acompañándose de danza en medio de fuego y agua .
Una performance, realizada por un grupo de jóvenes que transmiten una frescura y energía que se complementa totalmente con la idea base de Bodyscapes. No sólo por la semejanza anecdótica de que el grupo tiene el termino “sombra” en su denominación o porque precisamente Javier Esteban comenzó su andadura con la fotografía capturando las sombras reflejadas en la arena de la playa, sino porque esa declaración de intenciones de seguir el ritmo hasta el final con el entusiasmado público aplaudiendo, refleja ese canto a la vida que el artista alcorino ha logrado transmitir con creces en su reciente obra.
La exposición de Javier Esteban permanecerá hasta el día 30 de junio en la Galería Pictograma que abre de lunes a viernes de 11’30 a 13’30 y de 18’30 a 21 horas y los sábados por la mañana.