El pasado martes, Carlos Pitarch, presidente de la nueva Associació de Venedors Ambulants de Castelló, ASDEVACAS, presentó en el registro la solicitud de constitución de esta asociación que velará a partir de ahora por los derechos y necesidades de los vendedores del Mercado del Lunes.
Desde el colectivo se ha realizado un memorándum para informar a todos sus miembros y clientes de los acontecimientos que han tenido lugar desde que se iniciara la privatización de la gestión del nuevo recinto de ferias y mercados. Este escrito pretende difundir la situación actual de los mercaderes y lo que les empujó hasta esta nueva situación.
El pasado 31 de mayo los titulares de los puestos fueron convocados a una asamblea general celebrada en la Cámara de Comercio en la que se les comunicó las condiciones que iban a regir de forma inminente en el nuevo recinto.
Tras la exposición de la nueva situación, no hubo un apartado reservado para ruegos y preguntas y directamente se llevó a los vendedores al nuevo recinto para invitarles a un catering, evitando así el planteamiento de posibles dudas.
El colectivo mercante no tenía tiempo que perder, en cuestión de días se procedió de forma un tanto sospechosa a la adjudicación de los puestos a través de un sorteo previo. Los vendedores se sintieron desamparados y por un lado pidieron ayuda a la Asociación de Vendedores Ambulantes del Mediterráneo, AVAM, mientras que por el otro el conjunto de mercantes se unió en un paro patronal del mercado para manifestar la repulsa hacia un proyecto en el que “únicamente estábamos invitados a pagar y a poner el cuello bajo el yugo de un contrato basura, que al firmarlo no sólo debíamos aportar grandes cantidades de dinero, sino que, además, en una de sus cláusulas nos obligaban a renunciar al derecho de tomar acciones legales contra la empresa si esto venía al caso”, reza el memorándum.
Entre las nuevas condiciones propuestas por la empresa adjudicataria, Refeyme, en un primer momento los vendedores debían trabajar los lunes por la tarde y los domingos y pagar unas tasas más elevadas bajo la amenaza de la adjudicataria “de que si no ocupáis vuestros puestos, otros los ocuparán”, afirma el manifiesto.
El día 2 de julio, Miquel Soler, concejal de Mercados, recibió a los vendedores y se comprometió a hacer cumplir la legalidad a ambas partes pese a la petición del colectivo de que la gestión del recinto siguiera siendo municipal, ante la irrevocabilidad de la privatización. Después de esta reunión, los vendedores decidieron desconvocar la huelga para el siguiente lunes como símbolo de confianza en las promesas del edil, que dieron sus frutos al eliminar alguna de las cláusulas, como la apertura de los lunes por la tarde y los domingos, por no ceñirse a la legalidad.
En los días sucesivos hubo varias propuestas por parte de la empresa adjudicataria para firmar un acuerdo con los vendedores y así terminar con el problema, pero después de la desconfianza creada y analizando bien cada punto, los vendedores acabaron encontrándose en un callejón sin salida volviendo a la huelga durante dos jornadas consecutivas.
El martes 24 de julio tuvo lugar una reunión en el Ayuntamiento entre los representantes de los vendedores; los miembros de Refeyme, formado por representantes de Mercaplaya S.L., la constructora G&C, y la Asociación Provincial de Feriantes; Javier Moliner, vicealcalde de Castellón; y el concejal de Mercados, Miquel Soler, para consensuar un principio de acuerdo, que de ser ratificado en asamblea por los demás vendedores, debía ser firmado el lunes siguiente, pero finalmente, los vendedores decidieron no ratificarlo e ir más allá.
No se trataba tan sólo de la privatización de la gestión del recinto, sino de caer en manos de una empresa privada regida por accionistas. En un primer momento los vendedores lucharon por la no privatización, después por un acuerdo que garantizara sus derechos y finalmente, después de estudiar detenidamente la situación, el colectivo llegó a la conclusión de que la única manera de entrar en el nuevo recinto era siguiendo el proyecto original, es decir, formando parte de la Sociedad Limitada.
Ahora, los vendedores se preguntan “por qué los feriantes tuvieron la suerte de entrar como accionistas, si son trabajadores como nosotros”, la respuesta, según explica este documento estaba en “la trayectoria seguida por la Unión de Vendedores Ambulantes, UDEVA, ya que en un principio, cuando se constituyó agrupó a la inmensa mayoría, entusiasmándonos con muchas promesas y proyectos futuros en beneficio siempre de los vendedores y sin ánimo de lucro. Pero cuando empezaron a gestionar y a obtener frutos y beneficios, inventaron Mercaplaya S.L para canalizarlos y evitar que los vendedores pudieran sacar ningún provecho, porque nunca se nos informó de nada”.
UDEVA representó a los vendedores utilizando sus firmas y nombres para llevar a cabo el proyecto del nuevo recinto, pero en el momento de repartir los beneficios, la sociedad sin ánimo de lucro creada para velar los intereses de los mercaderes, se convirtió en una sociedad limitada llamada Mercaplaya S.L. que se quedó con el total del accionariado que pertenecía a la parte de los vendedores.
El memorándum acaba con la definición de la nueva postura tomada por los mercaderes, un posicionamiento de rechazo al engaño de Mercaplaya y por extensión de UDEVA, en la que exigen que, “se haga una reparación que restaure los derechos de los vendedores, pues no todo lo que jurídicamente es legal, lo es moralmente”.