Los Reyes Magos llevaron ayer la ilusión a Castellón, donde Sus Majestades desfilaron con sus alforjas llenas, repartiendo sus regalos entre los más pequeños y cumpliendo así un año más con la tradición.
Melchor, Gaspar y Baltasar llegaron a través del mar hasta Puerto Azahar, donde les esperaban los pajes reales para recorrer el Grao, donde les fueron cedidas las llaves de la ciudad en la plaza del Mar.
Al llegar a la ciudad, sobre las 19.00 horas, la cabalgata contó con un séquito de 250 personas y 13 carrozas, que recrearon personajes fantásticos y diferentes escenas navideñas.
Sus Majestades de Oriente recorrieron el centro de la capital castellonense y recibieron las peticiones de los más pequeños en el interior del Ayuntamiento.