Si es bien sabido que todas las comparaciones son odiosas, algunas además no dejan de ser por lo menos curiosas. He sabido hace unos días que un restaurante inaugurado hace poco en el puerto de Burriana, compara el tipo o estilo de su cocina con el deporte, en este caso con la Fórmula 1, deporte elitista donde los haya, con lo cual, es de suponer, que también incluye otros deportes igualmente elitistas como son el golf, hípica e incluso las competiciones de vela, por aquello de la Copa América… Mi reflexión es la siguiente: ¿a qué nivel quedamos (me refiero en la comparación deportiva) los innumerables restaurantes de cocina tradicional, pequeños bares, tabernas, bocaterías y cervecerías? sin duda alguna al de fútbol o ciclismo, deportes de masas que tantas satisfacciones (y disgustos) nos dan, pero cuyos seguidores son fieles clientes de este tipo de cocina al alcance de la maltrecha economía (o crisis) que nos toca vivir en la actualidad, con lo cual, para ellos mi más sincero agradecimiento. Y concluyo deseando a estos nuevos colegas mucho éxito y continuidad en su nueva andadura, es decir, que no sea tan efímero como el de Fernando Alonso, por cierto, en la Fórmula 1.