elperiodic.com
¿Estás registrado? ¡Entra!
¿Eres nuevo? ¡Registrate!
Olvidé mi contraseña
contacto




edición provincialedición Castellónedición Vila-realedición les Alqueriesedición la Vall d´UixóExpress!Edición de Burriana
  • Portada
  • Noticias
    • Sociedad
    • Deportes
    • Cultura
    • Sucesos
    • Fallas
    • Política
    • Educación
    • Fiestas
    • Medio Ambiente
    • Infraestructuras
    • Sanidad
    • Hemeroteca
  • Opinión
    • Vox Populi
    • Columna de Michel
    • Periòdica Columna
    • Parotets i Xuplamel·los
    • Esbargiments
    • Dr. Carajillo
    • Piedras vivas
    • Veus de ciutadans
    • El desahogo semanal
    • La ventana de...
    • Con todos mis respetos
  • Especiales
    • Entrevistas
    • Reportajes
    • Rincón Fallero
    • Medio Ambiente
    • Zona Joven
    • Índice de especiales
  • Servicios
    • Express!
    • Anuncios Clasificados
    • El Tiempo
    • Farmacias de Guardia
    • Teléfonos de Interés
    • Callejero
    • Asociaciones
    • Enlaces de interés
  • Multimedia
    • Galerías Fotográficas
    • Vídeos
    • Cortes de Audio
  • Participa
    • Tu Cuenta de Usuario
    • Vox Populi
    • Encuestas
    • Chat
    • Blogs
    • Felicitaciones
    • Buzón de Sugerencias
  • Agenda
[Búscador Avanzado]
Edición Burriana > Vox Populi > Artículo



13/05/2008
LA HOMEOPATIA, ESA ENTRAÑABLE FARSA
» Por Mediterráneo
La homeopatía, esa entrañable farsa
La naturaleza es sabia y, por ello, ha repartido el gen de la estupidez de forma homogénea en la población humana y sin hacer distinciones de raza, etnia, credo o religión. La prueba es que hay idiotas en todo el mundo. Hoy, para que no se diga que aquí buscamos siempre la paja en el ojo ajeno, tiraremos con bala hacia los nuestros: la auténtica basura blanca europea. Sí, queridos: el blanco europeo no sólo es dado a creer en las supercherías que llegan de fuera. ¡No! El blanco europeo, sin encomendarse a Dios ni al diablo, es capaz de pergeñar, por cuenta propia, las engañifas más asombrosas. Veamos, pues.

Hay que decirlo bien alto: por muchas cuñadas que uno tenga a las que la homeopatía le haya ido de cine para curarse quién sabe cuántos males horripilantes, la homeopatía no cura. Siento ser tan rudo, pero es lo que hay. La homeopatía no cura y su eficacia no ha sido demostrada más allá del efecto placebo. Y de ese burro no me apeo. Me importa un huevo y parte del otro que se dispense en farmacias, que no sé qué sanidades públicas del mundo la incluyan en su carta de servicios y que millones de personas a lo largo y ancho del planeta confíen en ella: la homeopatía no cura. Y no lo digo yo: lo dice el método científico. Y ahí sí que sí, con la iglesia hemos topado.

Impulsado por la vocación de servicio público que siempre ha caracterizado a esta humilde columna, me permitiré esbozar brevemente qué es y en qué consiste la homeopatía. La homeopatía se la sacó de la manga, allá por el siglo XVIII, un médico alemán llamado Samuel Hahnemann. Sus pócimas, hay que decirlo alto y claro, carecen de cualquier principio activo (particularmente en España, existe una ley que, además, prohíbe de forma explícita que los contengan). Es decir, los remedios homeopáticos no son medicamentos y cualquier persona con nociones básicas de lecto-escritura puede prescribirlos sin problemas. Yo mismo, que ni soy médico ni nada que remotamente se le parezca, me ofrezco a extender a cualquiera de ustedes una receta homeopática a cambio de una caña bien fría.

Como su propio nombre indica, la homeopatía se basa en que si tienes algo malo rondándote las entrañas, tomar una dosis de ese mismo mal te lo puede curar. Suena estúpido, ¿no? Sí, porque lo es. Por desgracia para el ser humano, el mal que produce una bacteria no se cura con más bacterias, sino con antibióticos. Es de cajón, pero los partidarios de la homeopatía no son del mismo criterio. Por supuesto no aportan prueba científica alguna de que lo que afirman sea cierto. Todavía nadie en el mundo mundial ha conseguido demostrar que las enfermedades que de vez en cuando se ceban con nosotros se curen con más enfermedad. Por mucho que las dosis sean infinitesimales. Eso sí, lo que hemos probado una y otra vez, hasta el hartazgo, es que los antibióticos sí curan las enfermedades. No todas, por desgracia, pero sí muchas. No hay más que observar cómo tira para arriba la curva de la esperanza de vida en los países donde existen médicos de cabecera, cirujanos, pediatras y gentes de similar ralea.

Hahnemann era un lunático pero no era tonto, así que, en un momento de lucidez, se dijo: Samuel, tío, a ver si ahora, con la cosa esta de inocular males a la peña, me busco yo un lío a lo chorra… Y dicho y hecho, el bueno de Hahnemann se sacó de la manga uno de los corolarios más alucinógenos de la farándula homeopática: a menor dosis, mayor efectividad. Dicho de otro modo: cuanto más diluida en agua esté la pócima, más potente es. O sea, que creo en lo que digo, pero por si acaso, no te tomes todo el frasco, a ver si la cura va a ser la definitiva.

Vayamos a un ejemplo práctico. Si yo me bebo un vaso de vino, me siento mejor que antes de bebérmelo. Es una gran sustancia, el vino. Si me bebo dos vasos, la sensación es todavía mejor. Incluso si me endilgo un tercero. Nótese la proporcionalidad entre ingesta y curda: a más morapio, más colocón. Si alguno de los presentes no lo ha experimentado en sus propias carnes (que lo dudo, visto el percal), que pregunte a ese entrañable allegado que acaba las cenas de Nochebuena entonando un alegre “a mí me gusta el pipiribipipí, de la bota empinar, etc”.

Siguiendo el principio homeopático, tendríamos que convenir que la mierda más bestial te la agarras cuando has diluido mucho el vino. No hablo de un poquito de agua en el vaso, no. Hablo de una dilución salvaje. Por ejemplo: llena la bañera de agua y, cuando esté a punto de desbordarse, deja caer una gotita de tintorro. Revuelve bien y ya tienes pócima potente a más no poder. Ni hablar de dársela a probar a la abuela, que la diña fijo.

Para qué seguir… La homeopatía está basada en un pensamiento mágico que no responde a principios científicos. Es lo malo de ella y, por otro lado, lo bueno. Quiero decir que precisamente su raíz mágica es la que, circunstancialmente, puede llegar a curar. Por ejemplo, si tú crees a pie juntillas que introducirte el dedo índice en un agujero de la nariz durante seis horas al día te quita el catarro, probablemente te lo quite. O que se cure por sí mismo, porque el catarro ha seguido su curso natural mientras tú tenías el dedo metido en la nariz. Sí, es que es un remedio que cura, pero que cura despacio. Es lo que tiene.

Hemos logrado gracias a la medicina convencional de toda la vida, flipa con esto, curar la mitad de los casos de cáncer que se desarrollan en el primer mundo. ¡La mitad! En la época en la que Hahnemann urdió su patraña se curaba el cero por ciento de los cánceres. Algo hemos avanzado, ¿no? Sí, pues lo hemos conseguido a base de ciencia y más ciencia. ¿Que los tratamientos contra el cáncer son muy agresivos? Pues claro, ¡cómo no lo van a ser! Se trata de matar al cáncer sin matar al que lo sufre. Un plan sencillo, pero en el que invertimos toneladas de recursos, de tiempo y de pensamiento inteligente. ¿Quieres creer en la magia y el curanderismo? De acuerdo. Hazlo. He ahí la justa medida de lo que somos.

 

Ver más artículos VOX POPULI



COMENTARIOS DEL ARTÍCULO

Denunciar comentario
continuacion del comentario anterior:
Autor: Burrianero Enviado el 27/05/2008 a las 12:29:09
desde la IP 81.203.108.xxx
La medcina alopatica(medicamentos a altas dosis) y la homeopatia no estan reñidas, muchos medicos las conjugan con esplendidos resultados; con la homeopatia se intenta que el cuerpo se defienda y sane por si solo, pero cuando el organismo no responde adecuadamente das el farmaco alopatico, ejemplo: ante una amigdalitis darias lymphomyosot e Echinacea, si no remite en dos dias dariamos el antibiotico adecuado. Con esto se consigue mejorar las defensas del paciente y se evitan las recidivas, asi como el uso indiscriminado de antibioticos, estos son una arma muy buena, pero no matemos mosquitos a escopetazos.Recomiendo al que ha insertado este articulo, que ponga homotoxicologia en google y lea
Denunciar comentario
la falta de conocimiento hace decir mentiras
Autor: Burrianero Enviado el 26/05/2008 a las 19:35:18
desde la IP 81.203.108.xxx
Para hablar de un tema medico como la homeopatia, al menos si no se es medico hay que estar enterado. Actualmente hay dos tipos de homeopatia, la unicista o de Hahnemann que se ha modernizado hoy en dia y la compuesta u homotoxicologia. Las dos de sabe hoy en dia como actuan y sus mecanismos de accion, siento que lo desconozcas y no estes al dia, actuan a nivel linfocitario TH3; para no ir mas lejos una forma de homeopatia es la que se utiliza en la vacuancion contra las alergias, das el alergeno primero a minimas dosis, y conforme el cuerpo se va desensibilizando, vas aumentado la dosis del alergeno, hasta que este deja de provocar la respuesta alergica. Otra vez antes de hablar informate
 


Aviso legal | Publicidad | Correo
© MediaDos, C.B. - Todos los derechos reservados