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Reportaje
01/01/2008
Círculo Frutero

Autor: Guillem Ríos

 El próximo 2 de mayo, del año que ahora comienza, saldrá a la venta uno de los edificios más emblemáticos de la época de mayor prosperidad que ha vivido Burriana, a principios del siglo XX. Se trata del inmueble de la calle San Vicente número 18, de casi mil metros cuadrados, repartidos en tres plantas, que desde 1916 albergó el Circulo Frutero Burrianense, y que desde principios de la década de los sesenta ha sido la sede de la Sociedad de Cazadores. El próximo 1 de Mayo expira el contrato de alquiler suscrito en 1984 entre la propietaria, “La Inmobiliaria Burrianense S.C.P.”, constituida en 1941, y la Sociedad de Cazadores. Con anterioridad a este contrato, nos explicaba quien fuera presidente de Cazadores durante 17 años, Joaquín Albert, ya se había celebrado otro contrato por idéntico periodo en 1960 que fue cuando la Sociedad se trasladó desde un pequeño local situado junto a lo que fue el Centro España – ambos inmuebles han sido recientemente derruidos –, hasta su actual sede en el Circulo Frutero, donde ha permanecido por espacio de cuarenta y ocho años.

El edificio construido entre 1912 y 1915 destaca por su destacable columnata de la planta baja, que culminan en capiteles decorados con flores y naranjas, así como en la parte del friso al que sostienen, como una referencia a la raíz de la prosperidad económica de la Burriana de principios del siglo pasado y al Circulo Frutero creado por los comerciantes de naranjas en la época en la que tuvieron mayor esplendor. También toda la riqueza interior hace mención a la fruta dorada, como una lámpara que imita las ramas de un naranjo, que ahora se encuentra en el hall del Museu de la Taronja, o un Hermes – dios del comercio – que decora la barandilla de la escalera interior. La fachada, protegida por el Plan General de Ordenación Urbana, es un buen ejemplo de lo que se ha llamado estructura parlante.

 En los primeros años del siglo XX el elevado número de exportadores y confeccionadores se aglutinó en torno a diversas sociedades. La más antigua, el Círculo Frutero, fue fundada a principios de siglo, y se consolidó a partir del inicio de la construcción de una sede social en la calle San Vicente con aportaciones de capital de sus socios – un total de 246 – y donativos a fondo perdido de casas extranjeras que dominaban el negocio y que ya habían contribuido a sufragar algunas infraestructuras vinculadas a la actividad, como el embarcadero del Grao, construido en 1898, por la casa corredora de frutas londinense “Isaac & Sons”. Burriana llegó a tener 362 comerciantes y confeccionadores de naranjas; cantidad sorprendente en una población que entonces tenía 15.000 habitantes. En 1922 se creo otra sociedad de comerciantes, la “Sociedad Fuentes” y en 1926 la “Unión Comercial Burrianense” y la “Agrupación de Exportadores”.

El flamante edificio del Circulo Frutero, como se hizo entonces eco el Heraldo de Castellón, se inauguró el 2 de febrero de 1916 dentro de las fiestas patronales de Sant Blai. Hasta Burriana se acercaron numerosas personalidades provinciales y la bendición corrió a cargo del obispo burrianense Juan Bautista Luis Pérez.

 El inmueble disponía de un área recreativa en su planta baja, el Casino propiamente dicho, que presidía Ramón Domingo García Vidal, quien también fue Presidente de la Caja Rural y Cooperativa Sant Josep. En sus estatutos, que se conservan en los archivos del Museu de la Taronja, se hace constar que “queda prohibido promover y mantener dentro del domicilio social, discusiones sobre asuntos políticos o religiosos”. En la primera y segunda planta había una oficina comercial al servicio de los asociados en la que disponían de telégrafo, teléfono e información diaria sobre los mercados y la cotización de las divisas, en especial la libra esterlina. Los comerciantes más poderosos ya disponían de estos avances en sus casas, pero el Círculo prestaba este servicio de telecomunicaciones al conjunto de sus exportadores. La sección comercial estaba presidida por el comerciante Bautista Soler, destacado exportador que junto a otros como Vicente Dosda, Pere Orts o Vicente Daudí, entre otros, se dejaban oír en los foros nacionales e internacionales defendiendo los intereses del sector.

 Fue aquella una época de máximo esplendor en la ciudad, en la que un tercio de las naranjas que exportaba España salían de Burriana. Y eso, además de almacenes de naranjas, supuso una docena de industrias de envases, cinco serrerías, tres fábricas de puntas de París o clavos, y nueve timbrados de papel de seda para envolver las naranjas, seis de los cuales, en 1927, crearon el “Timbrado Burrianense” lo que dio pie a que en 1931 se construyera la “Papelera del Mijares”. Antes, en 1919, también se fundó Talleres Tormo, que de la fabricación de balanzas derivó hacia la construcción de maquinaria de almacén, y de cuyas naves saldría en 1925 una maquina automatizada para el lavado, secado y calibrado de la naranja. También fue la época de la implantación de la banca en Burriana, con la creación en 1922 del Banco de Burriana.
Tras la guerra civil, en 1941, se llevó a cabo una regularización del título de propiedad, posiblemente para evitar una incautación por parte del Sindicato vertical, y el inmueble del Circulo Frutero quedó inscrito a nombre de la sociedad civil particular “La Inmobiliaria Burrianense” – integrada por la mayoría de los comerciantes del Circulo Frutero –, que posee 359 títulos acciones. La masa accionarial acordó hace dos años poner a la venta el inmueble cuando venza el próximo 1 de Mayo el contrato de alquiler con la Sociedad de Cazadores.


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COMENTARIOS DEL ARTÍCULO

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A quien corresponda:
Autor: Josep Enviado el 02/01/2008 a las 13:25:06
desde la IP 81.203.223.xxx
Hi ha alguna posibilitat que eixe inmoble pase a mans de l'Ajuntament o algun organisme públic? O serà víctima de la boràgine especuladora?
cal recordar que aquest edifici està protegit dins del catàleg d'edificis de Burriana, però npo seria el primer que derrueixen per a fer pisos.


 


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