Nuestro Camposanto no es el de Père Lachaise de París, donde se encuentran Oscar Wilde, Moliere, Balzac, Delacroix, Rossini, Chopin, Edith Piaf o Jim Morrison, líder del grupo The Doors, ni tampoco el de Highgate en Londres, donde reposan los restos del alemán Karl Marx, pero casi.
Cabe aclarar que nuestro actual cementerio data de 1834, y es consecuencia de las disposiciones gubernamentales que a principios del siglo XIX decretaron la prohibición del enterramiento en las iglesias y en el interior de los cascos urbanos, por cuestiones higiénicas y de salubridad. Con anterioridad, durante siete siglos, el cementerio estuvo detrás del ábside de la Iglesia de El Salvador, espacio que quedó cerrado cuando se construyó la casa Abadía en 1850. Posteriormente ha sido ampliado en varias ocasiones. En 1888 se construyó la ermita en la que existe una lápida en la que se lee: “Fundada en el año 1888, siendo administrador Don J. Carlos Abad, beneficiado de la parroquia de esta villa.
Lo primero que sorprende cuando entras en la parte vieja del cementerio es el majestuoso panteón de doña Matilde Reig Figuerola que nació en Burriana el 21 de julio de 1909, y falleció, a punto de cumplir los 65 años, el 15 de julio de 1974. Hija de Melchor Reig y Teresa Figuerola, está enterrada junto a sus padres y sus dos hermanas.
Matilde Reig fue la secretaria del empresario y financiero mallorquín Juan March Ordinas, que fundó la Banca March en 1926. Su casa, en la que falleció en 1974, es actualmente la sede social de la Caixa Rural Sant Josep en la calle La Carrera. También poseía un hermoso chalet en la Malvarrosa - Avda. del Mediterraneo, 126 -, con cubierta de teja azul marino, propiedad actualmente de la familia Ríos Peset, y la alquería de la Salmantina, que fue la casa de don Jaime Chicharro, en el término de Alqueries, junto al Camí la Ratlla. Dada su elevada condición económica, fue una gran benefactora, sufragando, por ejemplo, en 1946, la campana de la Mare de Deu de la torre campanario, cuyas obras de reconstrucción finalizaron en 1945, tras haber sido dinamitada la madrugada del 5 de julio de 1938, horas antes de que entrarán las tropas nacionales.
El panteón de Matilde Reig Figuerola es obra del arquitecto Vicente Traver Tomás, que lo proyectó en noviembre de 1957. Este mismo arquitecto fue el autor, en 1954, del proyecto de la oficina principal de la Caixa Rural Sant Josep de El Pla, así como de la Concatedral de Santa María en Castellón. En su parte exterior, en el frontal, a ambos lados de la entrada, están representadas la primera y la última letra del alfabeto griego, Alfa y Omega, que inspiran la idea de que Dios es eterno, el principio y el fin de todas las cosas. Corona la pirámide de la cúpula una cruz que evoca la Santísima Trinidad. En el interior, que preserva una hermosa puerta de bronce, hay dos sarcófagos, uno a cada lado, dentro de una absidiola, cuyas bóvedas están dedicadas a Santa Matilde, San Melchor y Santa Teresa. En la parte frontal hay un altar de mármol, con un cristo y cuatro candelabros de bronce, y las fotografías de Matilde Reig y sus allegados. Todo el interior de la cúpula está decorado por un mosaico policromado, con cuatro arcángeles, que rodean una corona de espinas, en cuyo interior vuelven a aparecer los símbolos alfa y omega, obra del artista catalán Santiago Padrós Elías, autor también del mosaico de 40 metros de diámetro que hay en la cúpula del altar mayor del Valle de los Caídos.
El valor artístico del cementerio de Burriana no se limita sólo a este Panteón. Hay un sinfín de lápidas, que merecerían un capítulo aparte, de un elevado valor artístico. Algunas de ellas esculpidas a mano por grandes artesanos como Salvador Almela Fandos, que fue el primer burrianense en licenciarse en la Facultad de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, y cuyo padre, Salvador Almela Moner ya firmó varias lápidas con el nombre de “Almela”. También hay otras de Manuel Oliver, J. Andreu, López o Esbrí. Las más antiguas, de la segunda mitad del siglo XIX, son en su mayoría de cerámica.
PERSONAJES
Vicente Forner Tichell.- Nació en Burriana en 1850. En su infancia acudió a las escuelas oficiales del exconvento de la Merced. Estudió el Bachillerato en el Instituto de Castellón, obteniendo trece premios extraordinarios. Cursó después la carrera de Derecho en la Universidad Literaria de Valencia, obteniendo la calificación de sobresaliente. Juntamente con otros valiosos personajes de Burriana creó un colegio de segunda enseñanza bautizado como “Colegio Viciana”, donde desempeñó una cátedra. El Ayuntamiento, en 1882, lo nombró su abogado asesor. También fue Juez municipal y encargado para la confección de las Ordenanzas Municipales de Los Sindicatos de Policía Rural y de Aguas. En su juventud fue colaborador de varios periódicos y en las postrimerías de su vida escribió dos importantes obras: “La Casa Solar de los Viciana” y “La Familia de los Viciana”, una gran obra de investigación cuya edición costeó el Ayuntamiento. Murió en 1928 cuando preparaba varios estudios sobre los poblados íberos de Burriana, y los primeros moradores de nuestra ciudad.
Joaquín Peris Fuentes.- “El bou roig”.- Nació el 18 de marzo de 1854, y murió el 1 de enero de 1939. Está enterrado junto a su madre, Mercedes Fuentes Núñez, donde fue trasladado el 20 de Mayo de 1993, aunque ninguna inscripción da fe de ello. Gran intelectual e historiador burrianense, asistió de niño a las escuelas oficiales de la Merced. Estudió Bachillerato en Castellón y Leyes en la Universidad de Valencia, pasando después a Madrid, donde se doctoró. Obtuvo la concesión oficial del Puerto de Burriana, en cuyo proyecto y estudios gastó mucho dinero, aunque sufrió con amargura varias revueltas populares que le culpaban de que no se hiciera la ensenada, lo que le obligo a ceder la concesión al Ayuntamiento en 1917, por un tercio de lo que le había costado. Tuvo un archivo-biblioteca de un valor incalculable. Desempeñó los cargos de Juez y Alcalde, entre el 1 de julio de 1899 y el 19 de abril de 1901. Fue él quien solicitó a la Reina María Cristina de Austria el título de Ciudad para Burriana, que se concedería dos meses y medio después de dejar el cargo, el 7 de julio de 1901. Siendo alcalde prohibió el “bou per la vila” y el pueblo llano pidió su cabeza. Para ser condescendiente compró un toro en Sevilla; un astado castaño que se exhibió en las fiestas de la Misericordia, y que provocó varios heridos y tres muertos. A partir de entonces don Joaquín fue “el bou roig”.
Joaquín Echevarría Peris.- Murió el 13 de abril de 1925 a los 42 años, de una simple herida en un dedo, pero como entonces no existía la penicilina – comenzó a comercializarse en 1943 – se le infecto y tuvieron que amputárselo; al cabo de unas semanas le cortaron la mano y más tarde el brazo, sin que pudieran detener la expansión de la necrosis. Joaquín Echevarría era hermano de Pedro Echevarría (se supone que sus restos fueron trasladados junto a los de su tío don Joaquín), ingeniero industrial, poeta mordaz e intelectual – que destacó especialmente por sus tres Llibrets de falla para el Escorredor y la Ravalera –, y sobrino de Joaquín Peris Fuentes “El Bou Roig”, exalcalde y ciudadano ilustre de Burriana. Joaquín Echevarría era de espíritu emprendedor, y en los comienzos de la aviación, quiso sacarse el título de aviador y se marchó en 1911 a Pau, al sur de Francia, registrándose entonces como el segundo piloto titulado de la aviación civil española. Echevarría tenía pasión por la velocidad; primero se dedicó al ciclismo y luego fue corredor profesional de motos. También tenía una gran afición a escribir, y organizaba tertulias culturales.
Manuel Peris Fuentes.- (1857-1932). Fue otro de los personajes destacados de la saga de los Peris Fuentes. Pese a la coincidencia de apellidos, era primo hermano de Joaquín y también estudió leyes. Años más tarde aparecería citado en el libro académico Curso de Historia del Derecho Español de Alfonso García-Gallo cuya primera edición se publico en octubre de 1946. Fue alcalde de Burriana entre 1895 y 1897 y miembro activo de “Lo Rat Penat”, asociación fundada en Valencia en 1878. Historiador y poeta, reunió 1.500 refranes que publico en 1928. En 1931 se vio envuelto en una gran polémica, tras formar parte de un jurado que decidió dejar desierto el premio del Llibret de Falla de ese año – que él mismo había ganado en 1929 –, debido, según que versiones, a que se metían con el clero, o más bien a que jóvenes poetas ya le hacían sombra. Aquella decisión provocó el famoso “Manifest Fallero” que encabezó Pedro Echevarría, en el que le pusieron de vuelta y media, e incluso le recordaron su pasado masón. Desheredó a su único hijo y dejó todo su patrimonio a la orden Salesiana, gracias a lo cual fue posible construir el colegio Salesiano de nuestra ciudad, que abrió sus puertas en 1940, ocho años más tarde del fallecimiento de su generoso mecenas.
Juan Bautista Tejedo Beltrán.- “El Bessó”. Nació el 12 de noviembre de 1877 y murió a los 75 años, el 2 de diciembre de 1952. Le llamaban El Bessó porque tuvo un hermano gemelo que murió nada más nacer. Asistió durante su infancia a la escuela del maestro Mariano Selma. Más tarde, cursó el bachillerato en Castellón, donde ya dejó muestras de su pasión por la literatura. Sin embargo, se marchó a Valencia a estudiar Medicina, aunque no tardó en volverse a Burriana, sobre todo a raíz de la muerte de su padre. Trabajó como oficial del juzgado de Burriana a las órdenes del Secretario Judicial Carlos Sarthou – doctor en derecho nacido en Vila-real que en 1920 fue trasladado a Játiva donde dedicó sus mejores energías como arqueólogo e historiador – . De este cargo pasó a ser contable de la serrería Ros Monfort. A los 38 años, el 4 de enero de 1915, fue nombrado cronista y archivero de Burriana, y el 1 de junio de 1916 Secretario del Ayuntamiento. Como poeta costumbrista no hubo otro que llegara a describir con tanta precisión e ironía la forma de ser y los sentimientos de aquella Burriana que le tocó vivir. Sus colegas en el arte de escribir versos, como Pedro Echevarría, lo calificaron como “l’as dels poetes”. Entre sus célebres frases cabe recordar la de: ¡Civis romanus sum! ¡¡Soc de BURRIANA!!.
Vicente Sales Musoles.- “El roget de faroles”. Nació en Burriana el 28 de diciembre de 1883, y murió el 31 de enero de 1958. Estudió el bachillerato en Valencia, y más tarde, Derecho y Filosofía y Letras, pasando a Madrid donde se doctoró en ambas carreras. El doctorado de Filosofía y Letras lo obtuvo a los 17 años, siendo el más joven doctor de España. Trabajo de pasante en el despacho de Niceto Alcalá Zamora - abogado de gran prestigio, que inició su carrera política siendo muy joven dentro del Partido Liberal del conde de Romanones, y que terminó siendo el primer Presidente de la II República -. Poco después, el 9 de abril de 1916 salió elegido Diputado a Cortes por la Seu d’Urgell, perteneciendo a la derecha liberal republicana. Fue Presidente de la Sección Agrícola de la Confederación Española de Empresarios. En cuanto se proclamó la II República, fue propuesto para dos cargos que declinó, con la intención de volver a ser Diputado. El primero, como Gobernador Civil de Alicante, y el segundo como Embajador de España ante el Quirinal (Italia). El 28 de junio de 1931 volvió a ser elegido Diputado por la provincia de Castellón. Finalmente, sí aceptó uno de los cargos que le ofreció su buen amigo Alcalá Zamora, y se marchó como embajador de España a Río de Janeiro.
Juan Bautista Sanmartín Domingo.- (1873-1947). Fue uno de los más activos líderes obreros de la Burriana de principios del siglo XX. Puso su cultura y sus conocimientos, recibidos en el seno de una familia conservadora – estudió en el Seminario –, al servicio de los trabajadores, en especial a los de los almacenes de naranjas, logrando que se respetaran unos horarios, lo cual le llevó a enfrentarse al poderoso sector de exportadores naranjeros, que pretendían que se trabajara de sol a sol. Sanmartín fue el fundador de la sociedad sindicalista El Alba Social, que era el sindicato obrero con mayor número de afiliados en los albores del pasado siglo, en contraoposición a la Unión Católico-Obrera, como lo demuestra que con recursos propios fueran capaces de construir el edificio del Centro Obrero Alba Social sito en el Raval. Desde sus responsabilidades como líder sindical exigió la construcción del Puerto de Burriana para evitar las penosas condiciones laborales en las que se cargaban las naranjas en el Grao, con la gente metida en el agua, en pleno invierno, y los riesgos que ello implicaba para personas y mercancía. Se enfrentó políticamente con muchos personajes de la época, como Joaquín Peris, que tenía la concesión del Puerto, y con Jaime Chicharro. También con el burrianense Vicente Cantos Figuerola, Director General de Comercio al final del periodo de la crisis naranjera que hubo entre 1914 y 1918, y con Vicente Sales Musoles que era el representante de la patronal. Juan Sanmartín fue uno de los que pronunciaron un discurso el día de la impresionante manifestación en el Pla, la tarde del 20 de Marzo de 1917, bajo el lema ¡Barcos, pan y trabajo!, consecuencia de una grave crisis que tuvo sus orígenes en la I Guerra Mundial, que frenó las exportaciones, y en la que el paro y el hambre hicieron mella entre la clase trabajadora. La sociedad sindicalista El Alba Social, años más tarde, quedaría integrada dentro de la UGT, con lo que el protagonismo de Sanmartín se fue diluyendo en favor de otros dirigentes sindicales ugestistas como Bautista Fortea o José Antonio Gimeno. Ya con 58 años, tras proclamarse la II República, formó parte, junto a otras personalidades que más tarde serían alcaldes, como Víctor Marín o Alonso Viana, del Comité de Conjunción Republicano-Socialista que nombró como primer alcalde republicano al médico Rafael Arnau Catalá.
Jaime Chicharro y Sánchez-Guío.- Nació en Torralba de Calatrava, provincia de Ciudad Real, el 22 de agosto de 1889, en el seno de una familia de fuertes convicciones carlistas y católicas. Estudió en el colegio de los Jesuitas en Madrid, y posteriormente cursó los estudios de Derecho en la Universidad de Deusto de Bilbao, y la de Filosofía y Letras en la Universidad Central, que más tarde tomaría el nombre de Universidad Complutense de Madrid. Contrajo matrimonio con Dolores Lamamié de Clairac, con quien fijaría su residencia en las Alquerías del Niño Perdido, y con la que tendría tres hijos. En 1919 fue elegido Diputado a Cortes por el distrito de Nules. Es en estos momentos cuando empieza su apoyo incondicional a Burriana. Consiguió reiniciar el expediente de la construcción del Puerto en 1920. Una de las causas que se había esgrimido para retrasar la construcción del Puerto era la existencia de otro muy cercano en Castellón; pese a ello, y como favor personal, el Ministro de Obras Públicas, se pasó por alto el informe desfavorable y aprobó un nuevo proyecto que Chicharro mandó elaborar. Un año más tarde se publicó una Real Orden aprobando el proyecto del Puerto. Su inclusión en los presupuestos estatales dio el empuje definitivo a esta infraestructura tantos años demandada. Las gestiones de Chicharro fueron un éxito, y a ello contribuyó el hecho de que el Gobierno de la nación estuviera compuesto en su mayoría por miembros del partido conservador al que pertenecía. El 30 de abril de 1920 el Ayuntamiento lo declaró hijo adoptivo, y el 2 de Mayo, a su regreso de Madrid, se le dispensó un gran recibimiento, levantando arcos triunfales en su honor. Murió el 13 de enero de 1934 en el Sanatorio de Guadarrama (Madrid), desde donde se trasladaron sus exequias a Burriana. El 2 de septiembre de 1961, sus restos fueron trasladados a un bello panteón, con un cristo, que cubre la losa, que promovió la Comisión Pro-Monumento a Chicharro, que también encargó al escultor Octavio Vicent la figura que todavía hoy preside el jardín de El Pla. Junto a él están las cenizas de su hijo, José Chicharro Lamamié de Clairac, que murió el 16 de julio de 2006, a los 90 años de edad, y que fue Subgobernador de Bata en Guinea Ecuatorial.
Milagros López Juan.- Murió el 26 de julio de 1938 a los 21 años. Dos años antes, a la edad de 19 años, fue la primera Reina Fallera que tuvieron las Fallas de Burriana. Tras nueve años sin falleras, en 1936, plantaron monumento y nombraron a sus falleras mayores y sus damas de honor La Mercé, La Vila y El Pla. Milagros López Juan representaba a la Mercé, junto a Lolita Ferrada, Lolita Diago, Teresita Ventura y Teresita Palomero. El 16 de marzo de 1936, cuatro meses antes de iniciarse la Guerra Civil, y dentro del programa de fiestas organizado por la Agrupación de Cultura y Bellas Artes, se organizó una gran función en el Teatro Oberón, presentada por Juan Bautista Tejedo Beltrán “El Bessó”, para la presentación de las falleras de 1936, y las tres optantes a la elección de la primera Reina Fallera Mayor de Burriana. Estas eran Milagros López Juan, por la Mercé, María Gozalbo Ferrando por la Vila, y Vicentita García Vicent por el Pla. A cada espectador que acudió al Teatro Oberón – llamado así por el buque Oberón, de la compañía Mala Real Holandesa en el que exportaban los propietarios del Teatro–, junto con la entrada, se le dio una tarjeta con tres cupones con los nombres de las aspirantes, para que recortaran el nombre de la Reina de su elección y la depositaran en una urna. El resultado del escrutinio dio como ganadora a Milagros López Juan que se convirtió en la primera Reina Fallera de Burriana. El 18 de marzo de 1936 tuvo lugar en la Sociedad Casino Burrianense el primer baile en honor a la Reina Fallera.
Vicente Cañada Blanch.- Nació en Burriana en el año 1900. Hijo de un comerciante de naranjas, Vicente Ramón Cañada Mingarro, y de Dolores Blanch Simarro, cuando contaba con 20 años de edad se trasladó a Londres para trabajar en el mercado de frutas del Covent Garden. Su gran conocimiento del negocio, le llevó a convertirse en el primer agente español importador de naranjas y verduras del Reino Unido. Su actividad comercial, que rápidamente se extendió por otras ciudades de Europa, como Hamburgo y Liverpool, corrió paralela a una importante actividad filantrópica. En Greenwich adquirió un edificio destinado a la enseñaza, que posteriormente se trasladó a Portobello y que en la actualidad continúa funcionando con el nombre de Instituto Español Cañada Blanch. La culminación de su espíritu filantrópico fue la entrega, tras su muerte, en el año 1993, de su patrimonio a la Fundación Cañada Blanch de Valencia, que anualmente otorga becas a los estudiantes de nuestra ciudad para que perfeccionen su inglés en el Reino Unido.
Juan Varea Segura.- “Juanito Varea”. Varea nació en Burriana en 1908 y murió en Madrid a los 77 años, el 8 de noviembre de 1985. Fue uno de los pocos 'cantaores' no andaluces que ha marcado la historia del cante y su nombre sigue siendo una referencia para las actuales generaciones de intérpretes. De bien pequeño, junto a su padre, con sus carros y caballos, se dedicaba a transportar las naranjas hasta el embarcadero del Grao, para cargar las cajas en barcazas. Años más tarde, junto a su familia, se trasladó a Barcelona, donde dio sus primeros pasos musicales, hasta que fue contratado por la compañía de Miguel Vallejo, desde la que saltó a la fama. Su éxito lo llevó a grabar sus primeros discos en la década de los 30. Su cante abarcaba con precisión, perfección y sentimiento todos los géneros, y los críticos y aficionados, a los que siempre gustó, le consideraban un virtuoso de los palos clásicos. Juan Varea recorrió los 'tablaos' y escenarios de toda España, y también exportó su arte flamenco por otros países. En Madrid triunfó y su nombre figuró durante mucho tiempo en los carteles de Zambra, uno de los 'tablaos' más famosos de España. Fundó su propia compañía, compuso varios fandangos y fue considerado una de las figuras más importantes de su época y referente para actuales maestros como Enrique Morente. Por deseo propio descansa en el cementerio de Burriana, tras su fallecimiento en 1985. El 31 de agosto de 2001 se le nombró, a título póstumo, Hijo Predilecto, distinción que recibió a través de su nieto, Juan Diego Varea. Ese día se descubrió una placa en su casa natalicia en la calle Burgà, y más tarde, frente a su tumba, Antonio Parrado “El Malagueño” interpretó una oración de la misa flamenca.
LOS AUSENTES
Muchos de nuestros celebres paisanos, nacidos en Burriana, no se encuentran enterrados en nuestra ciudad, pese a lo cual está todo su linaje, y se les ha reconocido con lápidas ubicadas en lo que fueron sus casas natalicias. Es el caso del Cardenal Vicente Enrique Tarancón que está enterrado en la Colegiata de San Isidro de Madrid, aunque sí están en Burriana sus padres Manuel Enrique y Vicenta Tarancón Fandos. El obispo Juan Bautista Luis Pérez se encuentra en la Capilla de Santa Eulalia de la catedral de Oviedo. El violinista Abel Mus en Picanya. El ministro de Justicia en los gobiernos presididos por Samper y Lerroux, Vicente Cantos Figuerola, está en Madrid. Vicente Marco Miranda, quien fuera alcalde de Valencia, se encuentra enterrado en la capital del Turia. Amado Granell, el teniente que liberó Paris el 25 de agosto de 1944, está en Sueca. Y el padre Joaquín Villalonga Vernia (1868-1963), que fundó el colegio San Javier de Bombay y la misión de Ahmadabad en la India, para atender a los leprosos, está enterrado en Manila.
LA CRIPTA
La cripta de El Salvador fue descubierta en 1967 cuando se iniciaron los trabajos de restauración del Templo Parroquial, gracias al impulso de mosén Cornelio Monfort. Una pala excavadora hundió una rueda en el suelo del prebísterio, quedando al descubierto una cripta funeraria, justamente debajo del altar mayor, a la que se accede por una escalera que baja desde la primera absidiola de la izquierda, mirando de frente, y que estaba tapada hasta entonces, ya que allí estaba instalado el coro parroquial. La cripta tiene unos cinco metros de profundidad por tres de anchura, y otros tantos de altura, y cuando fue descubierta encerraba 16 nichos (ocho a cada lado), de los que había trece ocupados con restos de sacerdotes. El suelo del recinto estaba convertido en un osario.
La cripta fue restaurada, y el 7 de septiembre de 1969, el Cardenal Primado de España, Vicente Enrique Tarancón, consagro el templo, y a continuación se procedió al traslado solemne de los restos mortales de los sacerdotes martirizados en la Guerra, y de Mosén Elías Milián, hijo adoptivo de Burriana, que falleció el 8 de diciembre de 1960, tras dirigir y auspiciar la reconstrucción de la iglesia y el campanario, dinamitado el 5 de julio de 1938. Mosén Elías fue sustituido en la parroquia por Mosén Cornelio Monfort, que tomó posesión el 31 de julio de 1961. También fue nombrado hijo adoptivo, tras impulsar la restauración que dejó al descubierto todo el ábside gótico, cuyas obras se llevaron a cabo entre 1967 y 1969, fecha en la que el templo fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional. También realizó una notable contribución a la construcción de la Residencia de ancianos de Cáritas.
Mosén Cornelio murió en 1975, y fue enterrado, como es preceptivo en el momento del óbito, en el cementerio. Años más tarde fue trasladado a la cripta, que en estos momentos también acoge los restos mortales del empresario y Carmelita seglar Francisco Granell Felis – fusilado en el barco prisión Isla de Menorca –, mientras dure el proceso de beatificación.
También, en la iglesia de El Salvador, en el altar de la Purísima, – que es el que hay a la derecha de la puerta de la sacristía –, está enterrado Rafael Martí de Viciana, que falleció el 21 de mayo de 1582.
LAS ORDENES RELIGIOSAS
Casi todas las órdenes religiosas de Burriana tienen un panteón. Es el caso de las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación, que llegaron a Burriana en 1867. La Comunidad de Carmelitas Descalzos que lo hicieron en 1896. Las Siervas de Jesús, que llegaron a la ciudad en 1926, y que hace diez años fueron reemplazadas por la monjas Reparadoras de la Inmaculada Concepción. Y las Misioneras Dominicas del Santísimo Rosario del colegio Villa Fátima. Las monjas del convento de la Dominicas, antes eran enterradas en nichos, y a los cinco años las trasladaban al cementerio que tienen en el huerto de la parte trasera del convento. Sin embargo ahora permanecen en el cementerio.
ALCALDES
Manuel Esteve Reguart.- Fue alcalde de Burriana entre enero de 1870 y el 4 de junio de 1871. Eran los tiempos de la Revolución de 1868, llamada Gloriosa, con la que se iniciaba el periodo denominado Sexenio Revolucionario en el que tras la caída de Isabel II vendrá un Gobierno provisional, la monarquía democrática de Amadeo de Saboya, la Primera República y, finalmente, en diciembre de 1874, la Restauración borbónica en la persona de Alfonso XII, tras el golpe de Estado del general Martínez Campos. Durante este periodo se normalizó la vida en Burriana, después de los ataques de las partidas carlistas. Se iniciaron las obras de ensanchamiento y redecoración de la iglesia y con ello desapareció el rincón o espacio de vía pública comprendido entre el campanario, la iglesia y la Capilla de la Comunión. Así, la puerta que había en la capilla de la Comunión se situó varios metros antes, en la plaza Mayor, a la misma altura que la portada de San Salvador. Y la que había a los pies de la iglesia se colocó en la entrada por el Pla. La puerta del campanario se ubicó en el interior del templo. El 30 septiembre de 1870 Nules pidió separar sus aguas de riego de las de Burriana mediante la construcción de la Sequia Nova. Burriana se negó, y nombró una comisión para escoger letrados con la que se inició el famoso pleito del reparto de aguas con Nules. Por aquel entonces amenazaba la fiebre amarilla y se tomaron estrictas medidas sanitarias, como fumigar todo tipo de mercancías y equipajes a todos los que se apearan en la Estación.
Juan Bautista Mingarro Sales.- Era el alcalde de Burriana hace justo 100 años. Gobernó el municipio entre el 15 de julio de 1907 al 30 de junio de 1909. Era médico, al igual que su hermano, Vicente Mingarro Sales, que fue el primer Director de Sanidad Marítima que hubo en Burriana, y que murió el 13 de febrero de 1909. También sería médico dermatólogo su hijo Juan Bautista Mingarro Benlloch, casado con Irene Caballero, cuyas tres hijas, Irene, Mª Carmen y Teresa, todavía viven en la calle La Carrera. Por aquella época se inauguró el Teatro Oberón – actualmente Teatro Payá –, por los hermanos Modesto y Víctor Marín Navarro y Ricardo Minué, que le pusieron el nombre de Oberón como símbolo de la buena suerte que habían tenido cargando las naranjas en el buque Oberón de la compañía “Mala Real Holandesa” hasta el puerto de Ámsterdam, ya que jamás se les malogró un sólo embarque. Gobernaba España en aquel momento Antonio Maura, siendo el monarca Alfonso XIII. El 27 de marzo de 1908 la Corporación y la Banda de Música fueron a la estación a recibir al que fuera ministro de hacienda y senador vitalicio Juan Navarro Reverter que venía para concurrir a la Asamblea Agraria Naranjera. Siendo alcalde Juan Bautista Mingarro Sales nació quien más tarde sería el Cardenal Tarancón.
Vicente Escobar López.- Fue alcalde de Burriana entre el 11 de enero de 1924 al 1 de agosto de 1927. Entró a gobernar el municipio cuatro meses después de que se proclamara la Dictadura Militar de Primo de Rivera. En marzo de 1924 el alcalde recibió al Subsecretario del Ministerio de Fomento, el General Pedro Vives Vich, para que viera la playa en la que debía construirse el Puerto y la forma en la que se cargaban en el Grao las naranjas, con barcazas, con la marinería mojándose hasta el pecho, lo cual llevó a decir al General: “¡esto es inhumano y casi salvaje!”, como más tarde también relataría el escritor norteamericano James Michener. Vicente Escobar encabezó el sequito que recibió al General Primo de Rivera el 20 de abril de 1924, para asistir a la bendición de la Bandera del Somatén de Burriana. El recibimiento fue fastuoso, entre otras cosas para ver si de una vez por todas nos construían el Puerto. El 11 de mayo de 1927, debido a las estrechas relaciones afectivas y comerciales, el Ayuntamiento de Valencia decide ponerle el nombre de Burriana a una calle paralela a la del Conde de Altea. La inauguración de la placa rotulada de la calle Burriana tuvo lugar el 19 de mayo, y hasta allí se trasladó el alcalde con toda la Corporación Municipal, acompañados de dos maceros y un alguacil. El 5 de noviembre de 1927 falleció Vicente Escobar siendo alcalde, lo que motivo una gran manifestación de duelo en nuestra ciudad.
Víctor Marín Puig.- Fue en Alcalde de Burriana durante la mayor parte de la II República, antes de que se iniciara la Guerra Civil. El 14 de abril de 1931, tras las elecciones celebradas dos días antes, en la que vencen de manera rotunda los antimonárquicos, se proclama la II República. En Burriana se anuncia desde el balcón del Ayuntamiento, en cuya plaza se agolpan miles de personas, mientras las bandas de música de la ciudad tocan la Marsellesa. Al día siguiente se forma un Gobierno Local provisional hasta que el 20 de abril es elegido como primer alcalde de la República el médico Rafael Arnau Catalá. Dos meses más tarde, el 28 de junio, se celebran en España elecciones a las Cortes Constituyentes, en las que serían elegidos dos burrianenses: Vicente Cantos Figuerola y Vicente Sales Musoles. El 14 de julio, cuando casi llevaba tres meses en el cargo, Rafael Arnau dimitió y tomó posesión de la alcaldía Víctor Marín Puig, que era del partido radical de Lerroux de corte centrista. Durante los cuatro años y medio que duró su mandato impulso importantes proyectos, formando un productivo binomio con un joven arquitecto de 28 años que había sido nombrado por concurso el 12 de mayo de 1931: Enrique Pecourt Betes, quien sería arquitecto de Burriana durante 42 años. Ambos impulsaron infraestructuras como el servicio de agua potable, los Grupos Escolares Cervantes – actual Penyagolosa – y sobre todo, el Mercado municipal, primera obra que proyecto Pecourt en Burriana. Seis meses más tarde de haber llegado a la alcaldía, Marín ya sacó a subasta el proyecto del Mercado. Vicente Sales Musoles puso la primera piedra el 17 de abril de 1932, y un año más tarde, en marzo de 1933, las obras ya estaban acabadas. Pero sobre todo, Víctor Marín destacó por ser una persona que intentó mantener el orden y la cordura y puso cortapisas a elementos extremistas, oponiéndose a la tala de árboles y quema de alquerías en 1934, y también, como nos relataba su hijo Víctor Marín Aymerich – que actualmente regenta el estanco del Pla – a que una manifestación impidiera la celebración de la procesión del Viernes Santo. Estas circunstancias fueron las que, iniciada la Guerra Civil, le costaron la vida. Dos activistas de la FAI (Federación Anarquista Ibérica), integrados en el Comité Ejecutivo Popular, muy conocidos por haber participado en los “paseos”, en los que al amparo de la noche sacaban de sus casas a aquellos que consideraban posibles colaboradores de los militares sublevados, o por simple venganza personal, para conducirlos en coches y camiones hasta cunetas, el cementerio o el Collado de Artana para matarlos, le asesinaron el 11 de octubre de 1936. Según nos contó su hijo, se había marchado a Barcelona a casa de su hermano, después de ver la cantidad de asesinatos que hubo aquel verano, y estos dos activistas, de los que nos dio nombre y apellidos, se marcharon por decisión propia a buscarlo adrede a la Ciudad Condal. Al llegar a Burriana, en el cementerio, le dispararon, siendo sometido a todo tipo de vejaciones.
Vicente Moliner Nadal.- Fue el último alcalde de la II República. Nació el 27 de marzo de 1903. Su padre tenía un horno en la calle Santa Bárbara que es la que va del Escorredor a la antigua sede de la Telefónica. Aunque aprendió el oficio, pronto demostró su interés por los estudios. Se formó en el Seminario del Desierto de las Palmas, y prosiguió sus estudios en la Escuela de Magisterio. Fue Maestro Nacional en Alcora y después en Burriana. Cuando terminaba su jornada, daba clases nocturnas a los trabajadores en el Centro Obrero Alba Social sito en el Raval. Fue uno de los fundadores del PSOE y la UGT de Burriana. Su entrada en la vida pública tuvo lugar en las elecciones de febrero de 1936. Tras ser elegido alcalde Miguel Alonso Viana – que sustituyó a Víctor Marín –, fue concejal de Instrucción Pública, cargo que ocupaba cuando se inició la Guerra, y que abandonó en octubre de ese año, viendo todo lo que estaba pasando, incluido el asesinato de varios exalcaldes como Marín. En enero de 1937 el gobierno de la República, que también estaba contra el caos revolucionario, intentó controlar la situación que se le había ido de las manos ordenando la disolución de todos los Comités Ejecutivos Locales que cometieron todo tipo de atrocidades. Moliner volvería al Ayuntamiento el 25 de febrero de 1937, pero como alcalde. Pese al contexto bélico, durante el mandato de Moliner se iniciaron las obras del Grupo Escolar Historiador Viciana, las escuelas de Santa Bárbara y las obras de acondicionamiento de la carretera del Puerto, que comenzaron el 18 de octubre de 1937. Cuando el 5 de julio de 1938 las tropas del general Aranda ocuparon Burriana, la familia de Moliner se trasladó a Valencia. En marzo de 1939 tenía los salvoconductos para irse con uno de los barcos que zarparon de Valencia con refugiados, sin embargo decidió quedarse porque su mujer estaba embarazada, y estaba convencido de que no les ocurriría nada a aquellos que no tuvieran manchadas las manos de sangre. Fue detenido el 3 agosto de 1939, y conducido a declarar al cuartel de la Guardia Civil de Burriana, donde reconoció su militancia política, negando haber participado en los asesinatos y excesos cometidos por el Comité Ejecutivo Local y la Columna de Hierro, siendo ya él alcalde. Le acusaron de “responsable de todos los desmanes cometidos en esta población por las hordas rojas” y le llevaron ante un Consejo de Guerra que se celebró el 7 de diciembre de 1939. Mientras, estuvo encarcelado en la Mercé, junto a otros 1.600 republicanos, como su colega, el maestro Francisco Roca y Alcayde, autor de la Historia de Burriana. El mismo día del juicio – que se celebró como de costumbre en el Gran Casino –, el tribunal falló la sentencia condenándole a la pena de muerte como “responsable más o menos directo de cuantos actos se realizaron en Burriana”. Ya con sentencia firme fue trasladado a la prisión modelo de Castellón. Su mujer María Abad, hizo lo indecible para que le conmutaran la pena. Incluso la viuda de Chicharro, cuyo marido había sido conservador, escribió una nota de intercesión, “tengan la bondad de atender a esta familia que fueron amigos de mi marido”. Fue fusilado el 21 de mayo, a las 5 de la madrugada, junto al exalcalde de Vila-real, Pascual Cabrera.
Enviado el 27/11/2007 a las 20:33:32
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me ha encantadoleerlo y conocer a tantos personajes de nuestro pueblo. Creo que todo el mundo debería leerlo para que nuestra historia no se pierda y los jóvenes de hoy sepan la cantidad de personas relevantes de nuestra ciudad.
Enviado el 14/11/2007 a las 17:44:17
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este paseo por el cementerio ha sido muy acertado, pues hemos leido cosas que nuestros padres nos contaban cuando eramos pequeñas, yo nací en cadiz pero a los 3 meses mi papa fue destinado a la Comandancia de Burriana y estuvo aqui hasta que se jubilo, o paso a la Reserva y falleció y está enterrado en mi querida ciudad, me considero burrianera y todas las anecdotas que habeis escrito las recuerdo con cariño, pues me hacen recordar cosas de mi ñinez y me han gustado mucho, me he imprimido la noticia, para enseñarselas a mi hijos, y tener un recuerdo de todo lo escrito, otra vez mi más sincera enhorabuena. y que sigais en esta linea. un beso.