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Edición Burriana > Piedras vivas



13/05/2008
Revoluciones silenciosas: Cañizares acierta de nuevo
 

El pasado domingo, 11 de mayo, era, esto es conocido por todos, Pentecostés. Como inicio, en el primer Pentecostés de la historia del cristianismo, de la andadura de la Iglesia supuso un nuevo camino que realizaron aquellos primeros nosotros que, acompañados por los apóstoles, supieron transmitir al mundo conocido la Palabra de Dios.

Por eso, cuando una persona tan autorizada como el Cardenal Cañizares dice lo que dice en una solemnidad tan importante como la que se recordaba y celebraba el segundo domingo del mes de María tenemos, como poco, que prestar atención y, en segundo lugar, actuar en consecuencia pues, digamos, lo que se está haciendo, en silencio, es algo tan contrario a Dios como a la Iglesia que fundó Su Hijo.

Como es habitual, el Cardenal, dirigió su homilía, el citado 11 de mayo, a unos fieles deseosos de escuchar la Palabra y, a ser posible, un acompañamiento en tal forma que fuera provecho para sus corazones pero, no olvidemos, también para sus vidas diarias.

La invocación al Espíritu Santo, que en forma de lenguas, se derramó en aquella maravillosa fecha en la que Jesús cumplió su promesa de enviarlo era, pues, necesaria y obligada.

Así, el Cardenal Cañizares dijo, por ejemplo, lo siguiente: “Tú, Espíritu de Sabiduría, nos haces descubrir y ver que en una sociedad pluralista como la nuestra se hace necesaria urna mayor y más incisiva presencia católica, individual y asociada, en los diversos campos de la vida pública”.

Queda, pues, reclamada la presencia de la Iglesia católica y, sobre todo (tal se celebra el día de Pentecostés, la Acción católica y el laicado como sal y luz) la de aquellas personas que, siendo cristianas, permanecen, digamos, como células dormidas esperando ser despertadas. Y esto, muy a pesar de la situación de acoso que en la España de hoy se está dando contra lo religioso en general pero contra lo particular católico. Ataque sin misericordia porque el enemigo no conoce tal virtud cristiana, no la practica y ni siquiera le interesa el conocimiento de la misma.

Y, ante la situación que se está produciendo en España, añadió que “Es por ello inaceptable, como contrario al Evangelio, la pretensión de reducir la religión al ámbito estrictamente privado, olvidando paradójicamente la dimensión pública y social de la persona humana”.

Individuo y Sacristía: ámbitos en los cuales pretenden que sean relegadas nuestras creencias. Y esto lo hacen en el nombre de la pluralidad religiosa, lo que es una señal inequívoca de la aberración que supone tal actuación en contra de nosotros mismos como personas dotadas de un cuerpo pero, no lo olvidemos nunca, de un espíritu que nos conforma como seres cuya alma es inmortal.

Y eso, que podría parecer algo exagerado porque supondría el ejercicio de un poder de forma sectaria, es, exactamente, lo que pasa en España, en la España de Rodríguez Zapatero que, atacado por algún tipo de virus anticlerical y anticatólico (que tiene su origen en la caduca Revolución Francesa) no ceja en su intento de separar a los católicos de la vida pública en la que nos pertenece estar porque somos de la tierra y en ella vivimos; porque Dios nos dio el mundo para que nos enseñoreáramos de él y porque, a decir verdad, nos da la santa gana participar en lo público y en las relaciones con los demás poniendo por delante nuestras creencias religiosas.

Y sobre lo dicho concretó la situación para que no podamos llevarnos a engaño: “A estas alturas resulta claro que nos hallamos inmersos en lo que me permito llamar una gran "revolución cultural", gestada durante bastante tiempo antes”. Porque “Se ha producido y pretendido consolidar una verdadera "revolución" que se asienta en una manera de entender al hombre y al mundo, así como su realización y desarrollo, en la que Dios no cuenta, por tanto, al margen de Él, independiente de Él. El olvido de Dios o el relegarlo a la esfera de lo privado es, a mi juicio, el acontecimiento fundamental de estos tiempos”.

Y la pretensión de hacer olvidar a Dios o relegarlo lo más posible de nuestras vidas se puede apreciar, a la perfección, en la modificación que se quiere hacer de la Ley de Libertad Religiosa de 1980. Cuantas más religiones se incluyan en el espíritu de su letra más de diluye (eso es lo que se pretende) la figura de Dios como Creador. Se pierde (eso es lo que querrían) nuestro Padre en un mar de creencias.

Sin embargo, todo intento de llegar a tan mala conclusión es síntoma de ignorancia sobre la fuerza del Espíritu Santo. Es evidente que no ha de prevalecer la conducta desviada de parte del poder político en España ayudado por muchos medios de comunicación que hacen de su ateísmo un despotismo vestido de modernidad y libertad.

Por último, para finalizar el análisis de la realidad en la que ahora mismo vivimos nos ofreció un consejo de obligatorio (¡obligatorio¡) seguimiento: “La respuesta a esto es una nueva evangelización que ofrece y propone, no impone, la verdad del Evangelio, la verdad de Dios y la verdad del hombre, la verdad de la razón y de la fe que nos se contraponen, y que se nos da a todos en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, rostro humano de Dios, Hijo de Dios venido en carne, Logos eterno que se ha hecho carne y nos ha manifestado que la razón está en Dios que es amor, o en el Amor que es Dios”.

Otra cosa, quedarse en casa esperando que otros nos solucionen la situación es, ha de ser así considerado por quien se siente hijo de Dios, algo que sólo se puede perdonar con una oportuna confesión y carga con la que convivir en caso de no dar solución espiritual a tal realidad.

Pregúntese, cada cuál, el grado de falta que le corresponde por ser cristiano y, la más de las veces, permanece escondida tal condición por entender la realidad de una forma políticamente correcta o, simplemente, por respeto humano (o sea, el qué dirán si manifiesto mis convicciones religiosas en un mundo tan descreído como el que nos ha tocado vivir).

“Necesitamos la sabiduría y la fuerza del Espíritu Santo para reemprender estos caminos de nueva evangelización, con libertad y valentía, sin temor ni complejo, con la certeza de que es el mejor servicio que podemos prestar y dar a los hombres de nuestro tiempo”, dijo, para finalizar la homilía.

Pues eso. Amén.

 

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COMENTARIOS DEL ARTÍCULO

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comentario = 10
Autor: Pilar Enviado el 13/05/2008 a las 16:24:00
desde la IP 81.35.71.xxx
estoy muy de acuerdo en todo lo que ha expuesto en esta pagina, ahora le voy a contar lo que hago cuando me levanto por la mañana lo primero es santiguarme y dar Gracias a Dios por un dia mas en mi vida, después continuo con el Santo Rosario mientras desayuno, a las 8 horas voy a mi misa diaria, y cuando salgo a las 8,30 empiezo la jornada de trabajo. no me averguenzo de nada de ser Cristiana y catolica, por eso lo he expuesto aqui, pues mis creencias están por encima de todo, y al tal Zapatero más le valdria creer un poco en Nuestro señor Jesus. nada más tengo que decir solo hasta mañana si Dios quiere.

 


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