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Edición Burriana > Piedras vivas

07/05/2008
Parece que el Papa no es influyente
 

Algunas noticias son realmente curiosas porque confunden el ansia de mundanidad del mundo, con sus atajos para llegar en primer lugar a ninguna parte, con lo que realmente importa.

Y es que parece que el Papa no es influyente. Eso, al menos, se deduce de una especie de listado que la revista Time ha publicado (http://www.time.com/time/specials/2007/completelist/0,,1733748,00.html) en el que aparecen 100 personas, de todo pelaje y condición, que encabezan el grupo de aquellas que, según lo dicho, hacen sentir su pensamiento en el mundo. No otra cosa se nos ocurre que signifique eso de influenciar en los demás. 

Y eso puede dar la impresión de que es importante. Lo será siempre que se tenga una idea del mundo en el que juega un papel más importante el tener que el ser y en el que, muchas veces, la banalidad puede con la misma realidad.

Recordemos, antes de nada, que el Santo Padre, además de un individuo (“individua substantia rationalis naturae” que diría Boecio) es alguien más: el representante de una comunidad de creyentes y el Pastor de la Iglesia. Por tanto, lo que habrá que tener en cuenta no es si el individuo Joseph Ratzinger influye mucho en el pensamiento mundial sino si su figura, como conductor de una grey que peregrina en la tierra hacia el definitivo Reino de Dios, y en cuanto piedra viva que constituye la Iglesia, juega algún papel importante, o no, en el mundo.

Sobre la influencia que la Iglesia tiene en el mundo dijo algo muy importante Benedicto XVI en el reciente viaje realizado a los Estados Unidos de América.

En el encuentro con los obispos  de Estados Unidos en el Santuario nacional de la Inmaculada Concepción de Washington, el 16 de abril pasado, dijo Benedicto XVI que “En una sociedad que da mucho valor a la libertad personal y a la autonomía es fácil perder de vista nuestra dependencia de los demás, como también la responsabilidad que tenemos en las relaciones con ellos. Esta acentuación del individualismo ha influenciado incluso a la Iglesia”

Y ha de ser, seguramente, en esta influencia que lo individual por sobre lo comunitario (la Iglesia es, sobre todo, comunidad de creyentes) puede estar teniendo en el seno de la Esposa de Cristo (pero no sólo de sus miembros consagrados sino de todos los que la componen) donde se origine, quizá, esa falta de influencia (valga la redundancia) que se atribuye a Benedicto XVI si es que fuera necesaria por según qué criterios han sido los utilizados para elaborar tal lista de personas (hasta 100)

Sin embargo, no se vaya a creer que las cosas son como pueden verse reflejadas en tal listado o derivación de algún tipo de encuesta porque influenciar al mundo se puede hacerse desde diversos puntos de vista.

Por eso, en el mismo encuentro citado arriba apostilló que “Está claro que la influencia de la Iglesia en el público debate se realiza a niveles muy diferentes”

En realidad, lo que más importa es lo que se pueda influenciar a nivel moral y ético porque son ámbitos en los cuales Benedicto XVI, como Iglesia, tiene mucho que decir y así lo hace. En temas como el aborto, la eutanasia, la educación, etc, tanto la Iglesia como el Santo Padre han dicho, y dicen, lo que, en verdad, es la única postura posible para el bien del hombre.

De todas formas, como influir es, al fin y al cabo, “Ejercer predominio o fuerza moral” no le ha de faltar a Benedicto XVI que, mucho antes de ser elegido Santo Padre tenía que decir, y decía, mucho, dentro de la Iglesia.

Por ejemplo, no está escaso de fuerza moral pues la bondad de sus acciones encierra un alto grado de tal virtud que es apreciada por cualquier persona que no sea ciega voluntaria o tenga algo, directamente, en su contra.

De aquí que no sea extraño que el portavoz del Vaticano, don Federico Lombardi, haya dicho que “Es positivo no confundir la autoridad religiosa y el servicio del Papa con algunos criterios de carácter mundano” porque, en realidad, no suele ser conveniente hacer equiparaciones para hacer listas donde se confunden cosas que no deberían aparecer juntas.

Además, también dijo Lombardi que “Me parece muy bien que el Papa no esté en esta lista porque se utilizaron criterios no propios para una valoración sobre la autoridad religiosa y moral del Pontífice”.

Aunque no era de esperar que las personas que elaboraron los criterios según los cuales se iba a constituir tal listado de 100 personas tuvieran muy en cuenta (o demasiado) principios y valores religiosos para votar a tal o cual persona.

Además, si Benedicto XVI tiene que aparecer en un listado donde hay personas como Vladimir Putin (líder ruso), Hu Jintao (líder chino), Evo Morales (líder boliviano) y toda una retahíla de actores, actrices, cantantes de la más diversas nacionalidades (por repartir un poco), lo bien cierto es que está muy bien que no aparezca en tal listado y, hasta sería bueno que no hubiera sido contemplado su nombre, siquiera, para votar a su favor.

Ahora bien, que ni siquiera aparezca en la categoría de “Pensadores” supone, como diría un castizo, pasarse varios pueblos en la consideración de tales personas.

Sin embargo, lo que debe pasar es que Benedicto XVI no piensa según entiende el pensamiento políticamente correcto.

Será eso.

 

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