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Edición Burriana > Piedras vivas



25/04/2008
¿Se vende el Partido Popular al laicismo?
 

Reconozco que cuando leí el titular de la noticia que ha dado pie a que escribiera este artículo me quedé un tanto perplejo porque, en realidad, no podía dar crédito a lo que leía: “El PP quiere acabar con el “olor a sacristía” de la pasada legislatura”.
La cosa, dicha de esta forma, tenía no poca guasa porque, bien visto, nada tiene que ver con la realidad sino, muy al contrario, es sólo una ensoñación de aquellas personas que quieren hacer de la vida pública un espacio donde lo religioso no tenga cabida y, por lo tanto, que, precisamente, el aspecto espiritual de  nuestra existencia como personas quede apartado en la vida íntima y, como mucho, en la sacristía de la que habla el título del citado artículo.
Y es que doña Eloísa Sánchez Bolinaza recogía tal impresión en artículo que publicó en www.elsemanaldigital.com.
Como todo el artículo da la impresión de que no se sustente en expresiones dichas por personas concretas sino por meras opiniones o simples manifestaciones de personas del aparato del PP dejaremos las cosas como están y haremos como si se trata de una (aunque aún no sea la época) “serpiente de verano” dicha para ver qué pasa.
Y lo que pasa es muy sencillo de esperar aunque es muy posible que muchos votantes del PP (entre los que me encuentro; nada de vergüenza decirlo y nada de respeto humano o “el que dirán” es admisible hoy día) no hayan caído en la cuenta que la fe que tienen (aunque muchas veces sea, sólo, nominal) puede ser tergiversada o manipulada hasta descafeinarla lo más posible en, precisamente, el partido al que votan y al que suponían una sintonía también en materia religiosa.
Otra cosa no es, siquiera, pensable.
Y en tales pensamientos estamos cuando nos vienen escritas en el artículo de doña Eloísa algunas cosas a destacar.
Según parece lo que quiere la dirección del PP (esto es una suposición porque no se citan nombre lo cual abona la tesis de la “serpiente de verano”) es acabar con el olor a “naftalina” o a “cera de sacristía” que, según parece, afectó mucho al Partido Popular en la pasada legislatura.
Esto, dicho así supone, en primer lugar, un desprecio bastante laicista a lo que supone el comportamiento de la religión en la vida pública de una nación. Se hace, esto, para dar la impresión de que se trata de opiniones (las llevadas y fundamentadas en valores cristianos) que son “viejas” o “caducas”. Y esto es, además de falso, una muestra del desconocimiento más absoluto de lo que se habla ya que, la naftalina conservar y que no se produzca corrupción  y la cera es el componente de la vela que, como sabemos, representa la luz de Dios y que en el cirio Pascual encuentra su ejemplo más evidente de fe y de esperanza.
Pero es que, en segundo lugar, pone en mala situación a las personas que piensan de tal forma porque no deberían desconocer las creencias de las bases que sustentan al Partido Popular. Por más que se pretenda ser de “centro” y abarcarlo todo, lo bien cierto es que es el catolicismo el que constituye (otra cosa tendrán que demostrarla al ser ellos los que acusan de tales cosas al comportamiento del PP hasta hace poco) la base espiritual de las personas que, en cada elección, nos acercamos a la urna (o urnas) para depositar un voto que no supone, en exclusiva, dejar nuestro inmediato futuro en manos de los elegibles de tal partido sino que se les supone, como el valor en el servicio militar, algo de fondo cristiano en sus vidas.
Y si es otra cosa deberían decirlo con meridiana claridad.
Pero es que si lo que se dice es que se quiere cambiar la imagen del Partido Popular para hacerlo, digamos, más actual (de acuerdo a los tiempos que corren, más bien) lo bien cierto es que tendrían que incrementar su sentido católico porque hoy día vale tanto (o más) lo que dicen las Sagradas Escrituras que lo que valían cuando se escribieron. Si, de verdad, quieren ser modernos, han de ser tan antiguos como el Evangelio.
A este respecto (permítanme la autocita) “Dice San Josemaría (En “Conversaciones”, 24) refiriéndose al Opus Dei, que es «viejo como el Evangelio y como el Evangelio nuevo» en el sentido exacto de lo que eso significa y que no es otra cosa sino que la función de tal obra se apoya, exactamente, en lo que las Escrituras Sagradas indican” (artículo titulado “Viejo como el Evangelio…” publicado en www.conoze.com el 22 de enero de este año 2008)

Y por eso, precisamente por eso, no deben acudir al fácil modernismo de olvidar los precedentes y las tradiciones del pueblo español porque sería equivocarse muy gravemente.

Es muy posible, sin embargo, que muchos dirigentes del PP (al igual que otros tantos de los partidos de izquierdas) puedan pensar que la sociedad española está “madura” para un cambio grave: de un fondo espiritual católico a uno laicista, y por eso actúan de esa forma.

También es posible que quieran ganar votos de algunos sectores de la población que tienen bastante en contra de la Iglesia y cosas por el estilo.

Tenemos alguna prueba de esto en, precisamente, el ariete socialista contra la mismísima educación: la Educación para la Ciudadanía. En un principio, la oposición del PP a tal aberración era, ha sido clara. Sin embargo, ahora empiezan a dar pasos hacia atrás (que no son, sino, pasos hacia delante del laicismo rampante) ya que, en algunas comunidades autónomas (como La Rioja, por ejemplo, aunque también se supone tal cosa) se están pergeñando informes según los cuales oponerse, vía objeción de conciencia, a al asignatura, no es de recibo porque, al parecer, no está reconocida tal posibilidad en la Ley.

Aunque ya sabemos qué es lo que está pasando, vía judicial, con los recursos que han sido presentados por algunos padres contra el adoctrinamiento que contiene EpC, el caso es que no se quiere ir contra los “tiempos actuales” ya que, al fin y al cabo, si se adoctrina a nuestros hijos cualquier partido político que gobierne puede recoger los frutos de tal manipulación y borreguismo mental y esto, es posible, interesa también al  “aparato” del PP.

Pero seguro que no es de interés de muchos millones de votantes de tal partido que salieron, salimos, a la calle a, por ejemplo, defender la Educación (y la Familia, y más cosas que ahora no vienen al caso pero que también son importantes)

Deberían recordar, los componentes del “aparato” pepero que quien siembra vientos recoge tempestades y que a muchas personas (seguramente más de las que se creen) nos gusta el olor a cera de la sacristías y si tenemos que elegir entre tal olor (que, al fin y al cabo es el odor Christi que parecen odiar y del que habla San Pablo en su Segunda Epístola a los Corintios, en 2, 15) y el voto a su opción política ya se pueden ir poniendo su papeleta donde les quepa.

Aquí es preferible, también, tener honra sana que barcos podridos. Más aún si la honra es religiosa y supone un comportamiento pegado a la Fe.

¿Recuerdan lo que es la “unidad de vida”?

Casi seguro que no.

 

 

 

 

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