Ya los juristas romanos conocían lo que, en esencia, es el Derecho: dar a cada uno según lo suyo. Y como el Derecho tiene, como objetivo fundamental, aquello que es “fundado, cierto y razonable” viene, aquí, muy bien, a informar de lo que trata, en esencia económica y moral, este artículo.
Y es que aquí, precisamente aquí, tenemos algo que es ciertamente fundado, ciertamente cierto y ciertamente razonable.
Muy recientemente, tal día como el pasado 4 de abril, la Iglesia ha dado comienzo, ha dado lugar a que empezara, la denominada Campaña de la Renta 2008 porque, como sabemos, ya estamos inmersos (con algún tipo de declaraciones) en el proceloso camino hacia Hacienda.
La citada Campaña tiene un título muy sugerente que explica muchas cosas: “X tantos”. Corresponde al Programa para el Sostenimiento Económico de la Iglesia.
Entonces ¿por qué decimos que el dinero que se pueda derivar del ejercicio voluntario del marcado de la famosa casilla es, aquí, un dinero justo?
En la página www.xtantos.com tenemos pruebas más que suficientes sobre las razones que hacen que el marcar la casilla correspondiente de la Declaración de la Renta sea, más que nunca, expresión de Justicia.
“Lo que somos”, “Lo que hacemos” e “Historias reales” son algunos de los apartados en los que podemos encontrar pruebas de las necesidades de la Iglesia y demostración del camino que toman los euros que, sin detraernos nada a nosotros mismos, manifiestan la comprensión hacia la labor que la Iglesia hace.
“En total, existen unas 40.000 Instituciones eclesiásticas en España, compuestas por cientos de miles de personas que viven en comunión con la Iglesia y trabajan para hacer el bien a sus semejantes. Todas estas entidades operan con la autonomía que les reconoce la normativa canónica. No existe por tanto un único órgano de decisión, ni el ámbito organizativo ni en el económico.”
Con estas palabras se trata de abrir los ojos a aquellas personas que no tengan muy claro lo que hacer cuando vayan a presentar su Declaración de la Renta porque bien sabemos que las miles de Instituciones eclesiásticas sirven, sin mirar religión ni raza ni sexo, a las personas que en España viven. Y esto sí es verdadera igualdad y no mero igualitarismo.
Pero es que la Iglesia, como sabemos por mucho que quiera ignorarse, está constituida por tales Instituciones las cuales no sirven a intereses particulares, sino que “La Iglesia, como Pueblo de Dios, brinda a la sociedad valores permanentes que nos ayudan a crecer como personas y mejoran la convivencia entre los hombres: fe, defensa de los derechos humanos, fraternidad, dignidad de la persona, solidaridad, perdón, superación, esfuerzo, etc.”
Y tan sólo por tal realidad, constatable con mirar alrededor de uno mismo para ver la aplicación de tales valores, ya vale la pena marcar la casilla con la que se destinará un 0’7% de nuestros impuestos a la Iglesia Católica.
Sin embargo, también es posible (realidad, ésta, que no es muy conocida) marcar la otra casilla, la que indica que se destinará tal cantidad a Otros Fines Sociales. No se pagan, por eso, más impuestos sino que se manifiesta una voluntad diversa y distinta.
Pero si no es, aún, suficiente, saber quién constituye la Iglesia, mirar, aunque sea de reojo (para no ser consciente del todo) lo que la Esposa de Cristo hace lo ha de ser.
Así, “La Iglesia, como Pueblo de Dios, brinda a la sociedad valores permanentes que nos ayudan a crecer como personas y mejoran la convivencia entre los hombres: fe, defensa de los derechos humanos, fraternidad, dignidad de la persona, solidaridad, perdón, superación, esfuerzo, etc.”
Pero, también, “ayuda a los más necesitados de la sociedad: sin techo, familias rotas y desestructuradas, inmigrantes, ancianos, enfermos, etc.”
Porque, como bien sabemos, las manos de la Iglesia no tienen, por así decirlo, fronteras de temas a los que acudir. Muy al contrario, allí donde exista una necesidad del tipo que sea, allí acude con su abrazo para tratar de remediar, en lo que se pueda, tal situación.
Y es que la denominación de la propia Campaña “Por tantos” es, exactamente, lo que se trata de reflejar: la Iglesia trabaja por tantos; la Iglesia pide por tantos; la Iglesia se transforma por tantos; la Iglesia se hace una para ser diversa por tantos; la Iglesia se une por tantos; la Iglesia está dentro de la sociedad por tantos, etc. porque, a partir de la Declaración de 2007 (de la que aquí escribimos) la Iglesia recibirá del Estado el 0’7% (como ya hemos dicho arriba) “de la cuota íntegra de los contribuyentes que manifiesten su deseo” de que se haga tal cosa.
Y aunque todo lo dicho pueda parecer algo tedioso (por lo de las cifras y porcentajes) lo bien cierto es que detrás de todo lo aquí puesto sobre el tapete hay personas y situaciones a las que vale la pena echar una mano.
Por eso se trata de un dinero justo; quizá, el dinero más justo que podamos entregar.