Hay soluciones que son, sólo, supuestas soluciones a algunas enfermedades que el ser humano padece a lo largo de su vida e, incluso, cuando está dentro del seno materno.
La supuesta solución tiene un nombre que, en griego, quiere decir, “buena muerte” y es, simplemente, la eutanasia. Ésta es, muchas veces, el sueño a alcanzar por las conciencias progres, entre otras parte, de España.
También se vende como un progreso de la humanidad, como un efecto benéfico de la técnica aunque, es evidente que no lo es sino, al contrario, expresión de lo que Juan Pablo II Magno dijera, y dice, en su Encíclica Evangelium Vitae, una “cultura de muerte” (EV, 12) En apoyo de lo dicho antes, también dice, en la misma Encíclica y en el mismo punto, que “esta estructura está activamente promovida por fuertes corrientes culturales, económicas y políticas, portadoras de una concepción de la sociedad basada en la eficiencia”.
Y sobre esto ha venido a apuntalar la doctrina cristiana una manifestación que el Nuncio Apostólico en España y Andorra, monseñor Manuel Monteiro de Castro, ha hecho.
Ha venido a decir el Sr. Nuncio que la situación planteada por casos de eutanasia y, sobre todo, por la difusión que se pretende dar a este tema tiene mucha relación con la actuación de Hitler. Y esto se debe, más que nada, como “consecuencia de una sociedad sin Dios".
Y es que, a veces, las verdades duelen mucho.
También ha dicho que "Cuando fundamentamos los valores en el hombre, estos son muy frágiles. Bastaría con echar un vistazo al siglo XX".
Por tanto, dos realidades hay que tener en cuenta: el hombre pretende apoyar su vida en su única valía y, en segundo lugar, y como consecuencia de tal vano intento, la sociedad se convierte en una que lo es sin Dios.
Esto, como bien puede pensarse, no es muy positivo para la humanidad porque, como muy bien ha dicho el Sr. Nuncio, ejemplo de tales verdades pueden apreciarse, perfectamente, en el siglo XX pasado donde toda ideología contraria a Dios (a su olvido o a su marginación) tuvo asiento.
Pero no vaya a creerse que el Sr. Nuncio ha dicho algo que esté lejos del pensamiento cristiano y que podría encuadrarlo dentro de lo que muchos llaman “extremismo religioso”. Es, muy al contrario, la idea de la defensa de la vida, en todos sus estadios y situaciones, algo elemental de la doctrina establecida (confirmando la de Dios) por Cristo.
Así, en el Ángelus del día 4 de febrero de 2007, Benedicto XVI dijo que no era admisible "caer en el engaño de pensar que se puede disponer de la vida hasta poder legitimar su interrupción con la eutanasia, enmascarándola con un velo de humana piedad".
No hay, por supuesto, nada nuevo en lo dicho.
Arriba se dijo que, también los nasciturus podían sufrir esta nueva lacra social que es la eutanasia. Por eso el Sr. Nuncio refirió el caso de algunas naciones que se están planteando "la eutanasia para niños con deficiencias". ¿Cuál puede ser la aberrante razón que podría llevar a la aprobación de tal instrumento de muerte?
Al parecer, según lo dicho por el Sr. Monteiro de Castro, "porque, dicen, no son útiles para la sociedad".
Y esto es, sobre todo, muestra de lo que, como hemos dicho arriba, una sociedad sin Dios puede llegar a hacer. Cuando el relativismo se impone a nivel general, cualquier cosa da lo mismo y, por eso, la vida de un ser que no ha nacido no se tiene en cuenta como lo que es, una persona con dignidad. Pero no con “algo” de dignidad sino con “toda” la dignidad que le corresponde por el hecho mismo de ser persona.
Por “eficiencia” (según lo dicho por Juan Pablo II Magno en su Evangelium Vitae) se mata a las personas enfermas y por eficiencia de les aplica la eutanasia a los no nacidos portadores de alguna enfermedad. Es esa forma de proceder lo que determina una sociedad también enferma que pasa de largo cuando se conocen noticias según las cuales la bondad humana ha permitido que alguna persona deja de sufrir porque el sufrimiento, muchas veces, ni se comprende ni, sobre todo, se admite cuando prevalece el tener sobre el ser; cuando no se es capaz de apreciar el valor intrínseco que tiene una vida humana y que es, por eso mismo, irrepetible.
Cuando el Sr. Nuncio en España ha dicho lo que ha dicho sobre la eutanasia seguramente sabía que se estaba arriesgando a que muchas personas lo tildaran de retrógrado y, seguramente, de facha.
Sin embargo, no menos claro es que, como dijo Jesucristo, lo que es sí ha de ser sí y lo que es no ha de ser no.