Ayer por la tarde se celebró la tradicional fiesta de la Mercé, alrededor de la Iglesia y el antiguo convento, hoy Casa de la Cultura.
Como manda la tradición volvieron a salir los gigantes y cabezudos, principal atracción de los niños y jóvenes que corren despavoridos ante el acoso de sus hercúleos perseguidores, intentando evitar “els carxots dels cabuts”.
A las siete de la tarde tuvo lugar una Misa solemne con la presencia autoridades y distintas representaciones Falleras. A continuación se celebró la procesión por el barrio, que contó con la participación de las Damas de la Virgen, que el jueves prepararon un bonito dosel para celebrar la vela a la Virgen.
Como colofón a estas tradicionales fiestas de barrio se encendió una enorme traca con la que finalizaron los festejos que se remontan a la época medieval cuando la presencia de la orden Mercedaria tenía un notable peso en Burriana.
Pese a lo antiguo de las fiestas, lo del cabuts data de 1922, debido a un grupo de vecinos, famoso por su carácter emprendedor. Entre las iniciativas de aquellos inquietos burrianenses, la más famosa fue plantar la primera Falla de Burriana en 1928, y al igual que importaron la fiesta de la capital valenciana también quisieron hacerlo con la de la Ciudad Condal. Dado que Barcelona tiene como patrona a la Virgen de la Merced y una de sus muestras folklóricas son los desfiles de gigantes y cabezudos, les faltó tiempo para confeccionar dos gigantes, dotando a cada uno con una enorme castañuela para ser percutida mientras danzaban. Con el tiempo dicho instrumento perdió su función musical y paso a utilizarse como herramienta para repartir “carxots”.