elperiodic.com
SELECCIONA IDIOMA
Valencià

La charla sobre la represión franquista en Burriana organizada por el Col.lectiu Escletxa desborda todas las previsiones

La charla sobre la represión franquista en Burriana organizada por el Col.lectiu Escletxa desborda todas las previsiones
    MÁS FOTOS
    La charla sobre la represión franquista en Burriana organizada por el Col.lectiu Escletxa desborda todas las previsiones - (foto 2)
    La charla sobre la represión franquista en Burriana organizada por el Col.lectiu Escletxa desborda todas las previsiones - (foto 3)
    La charla sobre la represión franquista en Burriana organizada por el Col.lectiu Escletxa desborda todas las previsiones - (foto 4)
    La charla sobre la represión franquista en Burriana organizada por el Col.lectiu Escletxa desborda todas las previsiones - (foto 5)
    La charla sobre la represión franquista en Burriana organizada por el Col.lectiu Escletxa desborda todas las previsiones - (foto 6)
    La charla sobre la represión franquista en Burriana organizada por el Col.lectiu Escletxa desborda todas las previsiones - (foto 7)

    Alrededor de 130 personas se dieron cita ayer en un aula del Centre Municipal de Cultura La Mercé, desbordando todas las previsiones, para seguir la charla organizada por col.lectiu Escletxa sobre: “ La Represión Franquista en Burriana. Fusilados y muertos en las prisiones” a cargo de Teresa Armengot Serrano, profesora de Geografía e Historia en el IES Llombai de Burriana y Juan Luis Porcar Orihuela, Historiador y Documentalista de la Universidad Jaime I, ambos miembros del Grup per la recerca de la memoria històrica de Castelló. En un aula preparada para cuarenta personas, muchos de los asistentes siguieron con interés, tanto de pie, como sentados en el suelo, los datos ofrecidos por los conferenciantes. La expectación respondía a que era la primera vez que en Burriana se hablaba abiertamente de los presos y fusilados de la Mercé, lo que también hizo que asistieran algunos familiares directos de los represaliados.

    Juan Luis Porcar comenzó su intervención señalando que “tras la Guerra hubo un régimen de terror, violencia y violación sistemática de los derechos humanos”.

    La maquinaria represiva en Burriana, relató, se pone en marcha en cuanto entran las tropas franquistas. El trabajo que nosotros hemos realizado ha sido a partir del archivo de la prisión de Castellón, subdelegación de defensa, juicios sumarísimos, archivo municipal de Burriana, testimonios orales… Así como otros estudios previos, algunos de ellos de Vicent Abad”.

    La represión republicana fue una represión defensiva, frente a una revuelta militar que ya había provocado más víctimas. Cada pueblo fue una pequeña Guerra Civil. Y hubo una represión espontánea que el Gobierno republicano intentó, y al final consiguió controlar seis meses más tarde, a finales de 1936”.

    Por el contrario, la represión franquista fue una represión programada y de Estado, perfectamente diseñada, en la cual la violencia perseguía unos objetivos muy claros, y que duró años, e incluso décadas. Fue un plan de exterminio ideado incluso antes del Golpe de Estado. No queremos entrar en datos numéricos ni en cifras de cuantos murieron por cada bando. Sólo quiero resaltar que, 70 años después, hay unas víctimas consideradas como mártires, cuyos nombres aparecen todavía en muchos espacios públicos y fachadas de iglesias, y otras, en cambio, no han salido del silencio, y apenas conocemos su historia”.

    Pese a las muertes violentas, muchas de ellas fueron disfrazadas, y tan sólo aparecía como causa del fallecimiento: hemorragia interna o hemorragia producida por pequeño proyectil. Ha sido muy valiosa la documentación del archivo penitenciario de Castellón donde localizamos el libro de altas y bajas de la prisión de la Mercé. También los informes de las autoridades locales como los del jefe de Falange, los de la Guardia Civil, los del alcalde y el cura, que nos han aportado datos novedosos”.

    Toda la documentación de los que fueron fusilados está prácticamente cerrada, y tenemos el hilo conductor de lo que sucedió. Pero hay muertos en prisiones, en circunstancias irregulares, con información no conocida, y que a medida que pase el tiempo se irán conociendo más cosas”.

    En julio de 1938, con la entrada de las tropas franquistas, comienzan las detenciones, los delatores, los informes de las autoridades del momento, y multitud de casos anónimos que sólo se conocían en el ámbito familiar”.
    “En toda la provincia de Castellón hubo 1.078 fusilados y otras 134 personas que murieron en la prisión. En Burriana hubo 98 fusilados, de los cuales 11 fueron fusilados en la propia localidad, 85 en Castellón y 2 en la provincia de Valencia. Además, otros 11 burrianenses murieron en prisión y 6 en campos de concentración nazis. En total 115 víctimas mortales. Elisa Urios fue la única mujer fusilada
    ”.

    En un proyector de video Porcar mostró imágenes del consejo sumarísimo de Hilario Ferrer, el listado de condenados a muerte de Burriana para su traslado a la prisión de Castellón, los informes de conducta de un tal Ferrandis jefe de Falange, del cura párroco don Elías Milián o el sumario del maestro e historiador Francisco Roca Alcayde.

    Por su parte Teresa Armengot comenzó contando como el 5 de julio de 1938 entró el General Aranda, y el frente se estabilizó en Nules, hasta Marzo de 1939, debido, entre otras cosas, a que se estaba dilucidando la batalla del Ebro. “El 1 de abril de 1939, apuntó, terminó oficialmente la Guerra y fue cuando Franco dijo que no les pasaría nada a aquellos que no tuvieran las manos manchadas de sangre. Aquel día empezó la represión que ha durado hasta ahora”.

    En Burriana se han hecho dos homenajes, recordó. Uno a Amado Granell, teniente que lideró la liberación de París; un héroe presentable del que Burriana se puede enorgullecer. También se homenajeó a seis burrianenses que perdieron la vida en campos de concentración nazis; algo también exportable que no cuestionaba lo de dentro. Sin embargo, tal vez sea hoy el primer día en el que en Burriana se hable de una manera abierta de otro grupo de víctimas cuyos familiares todavía lloran cuando les recuerdan”.

    El estudio que hemos realizado es parcial. En él sólo están los fusilados y muertos en las prisiones. No abarca ni a las víctimas civiles por los bombardeos, ni los muertos colaterales, ni los suicidios a causa de la propia represión, ni los exiliados, ni los topos escondidos, en algunos casos durante treinta años, y cuyo mejor ejemplo en Burriana fue el primer alcalde de Valencia, en la II República, el burrianense, Vicente Marco Miranda, quien escondido durante años en el Camí d’Onda escribió “Memorias. Vicente Marco Miranda. In illo tempore”. También hubo presos en libertad condicional que tuvieron que soportar una situación degradante y humillante, dado que casi todos los días tenían que presentarse y dar cuentas a la autoridad. Y hasta hace bien poco mucha gente estuvo estigmatizada por ser rojo o hijo de rojo”.

    Las mujeres fueron el tronco que lo aguantó todo. Estaban solas. Así lo contaba José Cervera, residente en Montpellier, que nació en la prisión de La Mercé, que vivió siempre rodeado de mujeres”.

    El 6 de julio de 1938, prosiguió, comenzaron los registros. Se empieza a confeccionar y a recopilar toda una serie de información que se enviará al famoso archivo de Salamanca. Un archivo creado no con fines científicos, para el estudio histórico de lo acontecido durante la Guerra Civil, sino como base documental para ejercer la represión”. Así, recordaba que “la primera vez que Vicent Abad fue al archivo de Salamanca hace veinte años, detrás de él había dos Guardias Civiles, mientras estudiaba la documentación. Hoy, afortunadamente, todo está digitalizado en tres DVD que se pueden adquirir en el propio Ayuntamiento”.

    El 7 de julio de 1938 el General Aranda nombró una Comisión Gestora provisional. El 1 de abril de 1939 finaliza oficialmente la Guerra, y mucha gente convencida de que no había hecho nada, volvió a casa tan tranquila, desde varias poblaciones de Valencia, a las que se habían trasladado a medida que avanzaban las tropas franquistas. Sin embargo, pronto empiezan las denuncias y las detenciones”.

    El libro de altas y bajas de la prisión de la Mercé, por la que pasaron más de 4.000 personas, empieza el 9 de abril de 1939 y termina en septiembre de 1942. Entre el 9 y 30 de abril, sólo en Burriana se detiene a 290 hombres y 44 mujeres. En total 334 personas. Al final hubo 628 hombres de Burriana detenidos y 117 mujeres, sobre una población entorno a los 14.500 habitantes”.

    Las dos cárceles más importantes en aquellos momentos eran la de Castellón y la Mercé, con unas condiciones de vida tremendas. No hace mucho tuvimos la ocasión de hablar con un testimonio de una persona que estuvo encerrada con 16 años en la Mercé que todavía lloraba al recordarlo. En cada sala había 200 personas, a oscuras, y apenas sin poder moverse. Las palizas y la violencia eran continuas y había obligatoriedad de escuchar misa a punta de metralleta. Hubo presos, como este chico de 16 años, que no habían hecho nada, y que se les encerraba por espacio de unos meses para que sus padres, hermanos u otros familiares se vieran forzados a entregarse”.

    En la prisión de la Mercé murieron 28 personas, 4 eran de Burriana y 24 de otras localidades. Los de Burriana que murieron en prisión fueron camuflados, ya que pese haber muerto en prisión, en el Registro Civil consta como que murieron en casa”.

    Es también el caso el 1 de mayo de 1939 de Bautista Ortells de Onda, que en el Registro Civil consta que murió en casa de una hemorragia cerebral y numerosos testimonios atestiguan que falleció de una paliza. O el de Joaquín Claramonte “Conillet” de Almassora, que murió de una congestión pulmonar aguda, aunque también se sabe que fue por malos tratos”.

    Tras ser encerrados en la cárcel, después venían los consejos de guerra, de los que se ocupaban tribunales militares. Éstos se celebraron todos en el primer piso del Gran Casino de la Caja Rural en el Pla. Los reos salían de la Mercé atados, rodeados de Guardias Civiles, y en el trayecto por la Carrera, hasta el Pla, incluso les llegaban a escupir. El tribunal estaba compuesto por un presidente y cuatro vocales, un fiscal, un juez instructor, su secretario y un defensor, que solía ser un militar de menor graduación. Lo primero de lo que se les acusaba era de rebelión (lo que se ha llamado la justicia al revés, acusaciones de rebelión por parte de los propios rebeldes). Los juicios en su gran mayoría fueron colectivos. El mismo día se juzgaba a mucha gente, con una gran cantidad de condenas a pena de muerte. Sólo si el personaje tenía una especial significación política el juicio se hacia por separado. El primer juicio se celebró el 7 de junio de 1939. El 30 de junio de 1939 se juzgó a 28 personas, el 1 de julio a 36 o el 8 de febrero de 1940 a 18. Pese a tratarse de un país arrasado por la guerra, existe una barbaridad de burocracia y papeleo entorno a estos juicios, con la declaración del detenido, los informes del jefe de falange, el alcalde, el jefe de la Guardia Civil y el cura párroco. Los testimonios de los que denuncian, y en algunos casos, los que avalan a la persona”.

    Hay un caso muy curioso de un marinero, que denuncia a un montón de gente, que poco después, en el año 1940, aparece ya como Inspector Jefe de la Guardia Municipal del pueblo”.

    En los sumarios también aparece la filiación política, conducta religiosa, actuación hasta y durante la dictadura de Primo de Rivera, su participación en la huelga de 1933, y si entonces había participado en la tala de naranjos”.

    El Fiscal pedía una pena y el defensor se limitaba a pedir la inmediatamente inferior. Antes de emitir la condena se dejaba al inculpado que alegase algo en su favor. La mayoría no lo hacía o apuntaba que cumplía órdenes. En algunos casos, paradójicamente, se atrevían a manifestarse y se les condenaba por insubordinación al tribunal”.

    Todas las ejecuciones pasaban por Franco, quien daba el enterado o el conmutado. En incluso en ocasiones apuntaba en un margen garrote y prensa para que la ejecución fuera ejemplarizante; y todo ello lo decidía mientras tomaba café. De ahí se daba la orden al piquete de ejecución, y se emitía el certificado de defunción”.

    Los sumarios variaban según el imputado. Un anarquista analfabeto se lo pulían en unos cuantos folios. Si el imputado tenía mayor nivel cultural y más recursos el asunto cambiaba. Fue el caso del alcalde Miguel Alonso Viana, que gobernaba al inicio de la Guerra hasta octubre de 1936, cuyo sumario tiene 400 folios”.

    De las 18 personas que componían el Consejo Municipal de la República, el 25 de Febrero de 1937, pertenecientes a la UGT, CNT, FAI, Federación Sindicalista Libertaria, Izquierda Republicana, Partido Comunista, PSOE, Partido Federal, Unión Republicana y Esquerra Valenciana, fusilaron a ocho, otros tres los condenaron a muerte y les conmutaron la pena a 30 años de prisión, otro murió en la cárcel, ocho estuvieron varios meses en prisión, a otro lo enviaron cuatro años a África, y de los otros se desconoce cual fue su destino”.

    Los presos permanecían en la Mercé hasta su traslado a Castellón. Los encarcelados de más de 60 años de la provincia los enviaron a todos, en abril de 1939, a la Isla de San Simón en la ría de Pontevedra, donde hubo muchos muertos. Fue el caso de Salvador Miró, alcalde pedáneo de Santa Bárbara, que fue condenado a 6 años y 1 día”.

    Las mujeres fueron enviadas a Guipúzcoa, como las hermanas Ventura, a la prisión de Saturrarán, en Mutriku. Otros presos desde Castellón fueron trasladados a San Sebastián de los Reyes, y a Valdenoceda, como el caso de Ramón Beltrán Ibáñez y Vicente García Simó. En esta prisión murieron 156 personas, en su mayoría de avitaminosis, tisis y hambre”.

    De los burrianenses condenados a muerte, 98 fueron fusilados entre agosto de 1938 y mayo de 1940. Entre ellos doce destacados cargos políticos, entre los que había dos alcaldes, uno de ellos Vicente Moliner Nadal, último alcalde de la República, o un Diputado provincial. El más joven tenía 21 años y el más mayor 61. La única mujer fue Elisa Urios. Había 26 solteros, 5 viudos y 67 casados. Dos de ellos tenían estudios superiores, como el caso de Moliner que era maestro, aunque para rebajarlo, le ponían de profesión panadero, oficio que había desempeñado su padre. También había un médico y un número cercano a 50 que eran agricultores. Hubo dos fusilados en la provincia de Valencia. En concreto el presidente del Centro Obrero Alba Social que fue fusilado en Alberic y Vicente Monserrat en Paterna”.

    Los condenados a muerte se dio la orden de que fueran trasladados a Castellón; sin embargo tal orden se incumplió y entre el 3 y el 4 de noviembre de 1939 fusilaron en Burriana, al lado del cementerio, a 24 personas, 10 de ellas de Burriana, entre los que se encontraba Ismael Navarro Gimeno, cuyo nieto, Héctor Carda, le ha dedicado la web www.fusilados.org. En este caso, la familia, antes de que lo fusilaran, había encargado un nicho, y tras certificarse la muerte, un conocido médico de la localidad impidió que se le enterrara allí, y ordenó que lo hicieran en la fosa común, de donde lo recuperaron diez años más tarde”.

    Tras estos fusilamientos 85 condenados a muerte fueron trasladados a Castellón donde fueron ajusticiados en el Riu Sec junto al cementerio. En este enclave fueron fusiladas 800 personas en dos o tres años, en una oleada represiva tremenda. En otoño de 1939 fusilaron a 90 personas, y en la primavera de 1940 a más de 200. El 25 de abril de 1940 fueron fusiladas 28 personas, 7 de ellas de Burriana. Y otras tantas el 21 de mayo, día en el que fue fusilado el alcalde Vicente Moliner Nadal, junto al alcalde de Vila-real, Pascual Cabrera y el de Chilches. El último fusilado fue Miguel Albiol”.

    En los certificados de defunción de los fusilados por los republicanos pone Caídos por Dios y por España, y en cambio los fusilados por el franquismo hemorragia interna o herida provocada por pequeño proyectil”, subrayó Teresa Armengot.
    “La Historia no es todo blanco o todo negro. Hay muchos matices. Pero desde el Grup de la Recerca queremos aportar datos para aclarar la historia que durante 70 años han contado y manipulado los llamados vencedores
    ”.

    Armengot concluyó la charla dando lectura a una carta remitida por la presidenta de la Sección Femenina del Sindicato Único de Campesinas al colegio Cervantes, en la que ofrecía un donativo para juguetes para los refugiados, mostrando su voluntad de formar hombres y mujeres libres dedicados a trabajar por la paz.

    Finalmente pidió que en la Mercé, donde estuvieron encerradas más de 4.000 personas, se instale una placa en su memoria.

    comentarios 57 comentarios
    P.V.
    P.V.
    20/02/2008 12:02
    LA CALAVERA

    ¿ Juzgaron a los de la calavera ?. ¿ Juzgaron a los que a s e s i n a r o n al alcalde republicano de burriana ?.

    Subir