Hace algunos años, Manolo Gascón y Josep Joan Nebot, con otros amigos de la falla Don Bosco, decidieron promover y revalorizar el patrimonio cultural de Burriana a partir de la creación de un circuito que enlazara las ermitas del terme. El Ayuntamiento apoyó la propuesta, y así se organiza cada último domingo de enero una vuelta a pie por las ermitas.
Pese a ser un acontecimiento relativamente nuevo, podemos decir que ya forma parte de nuestro patrimonio cultural, y cada año centenares de participantes acuden a la cita con entusiasmo.
Entre naranjos recorren a pie los 22 km del circuito, y unen caminos, alquerias antiguas, molinos, pozos, acequias y toda una serie de construcciones que conforman un paisaje muy particular y difícil de encontrar en nuestros tiempos.
De esa manera, andando por esta geografía, es posible adentrarse en el tiempo, conocer diferentes hechos, algunos de anecdóticos y otros que la historia ha tratado sobradamente, y que han quedado plasmados en el paisaje de Burriana.
Ermita de Sant Blai Datación: S. XVlll Festividad: 3 de Febrero
El recorrido completo por las ermitas del término de Burriana empieza aquí y no es casualidad, puesto que esta ermita ha acompañado la historia de Burriana desde los sus comienzos. Parece ser que fue una antigua mezquita y poco antes de la conquista, sobre el 1210, fue dada por el padre de Jaime I (Pedro II de Aragón, I de Cataluña).
Situada fuera de los muros de la ciudad, y acompañada de por el antiguo hospital, el edificio ha sido testigo silencioso del tiempo. Cuenta la leyenda que durante un temporal de lluvias que amenazaba con desbordar el río, los pobladores rezaron durante toda la noche y a la mañana siguiente fueron recompensados con un día de sol. Al recorrer la zona para observar los daños causados por la riada encontraron una mesa con la imagen de Sant Blai, enseguida atribuyeron el milagro a este santo y decidieron levantar una iglesia en su nombre.
El edificio, derrocado en 1882 y reconstruido poco más tarde, es obra de Salvador Forç. Está construido en piedra y aunque no tiene un estilo bien definido predominan elementos neoclásicos como el frontón y el campanario. Destaca en su interior la mesa de la imagen del santo del s. XV traida desde Alfajería (Zaragoza)
Ermita de Santa Bárbara Datación: Comienza la construcción en el año 1896 Festividad: Último domingo de agosto
Una de las más populares del término de Burriana. Es muy importante tanto desde el punto de vista arqueologico (por los restos ibéricos encontrados) como por su valor histórico-geográfico (por encontrarse a la vía de paso para los caminantes que venían de Tortosa y Montalban que se dirigían por la orilla del río Millares hacia el interior).
En la conquista, la zona tuvo la necesidad de construir una ermita por demostrar su fe cristiana. En 1320 tenía 320 casas, que con el tiempo fueron abandonadas; pero no la ermita. El antiguo edificio fue deteriorándose, pero no la fe de sus feligreses, que deciden reconstruirla a finales del s. XIX más cerca de sus casas. De la antigua ermita (una de las más grandes del término de Burriana) sólo se conserva la imagen de Santa Bárbara. El edificio esta rodeado por naranjos y lo acompaña un pozo, la casa del sacristán y la del cura.
De estilo neogótico, es un proyecto de Godofred Ros de los Ursinos y no ha sido concluido. Posee cuatro capillas laterales. Los muros, a diferencia de Sant Blai, son de bolas, mortero y baldosa. Se abrió al culto en 1891.
Ermita de Sant Gregori Datación: Medianos S.XIX Festividades: Sin fecha documentada
Como otras de las tierras de Burriana, la zona de Sant Gregori está ocupada desde una época muy antigua. Fue muy importante desde el punto de vista económico por sostener gran parte de la vida campesina. Con el tiempo las alquerias serían abandonadas, ya sea por la piratería o por la insalubridad de los humedales (esta zona fue también productora de arroz).
En siglo XIX, con el cambio del modelo agrario que abre paso al mercado de la naranja, las antiguas alquerias volvieron a tener importancia en la ordenación del espacio rural. Se embellecieron y una parte de ellas se destinó a la oración. Así, que lo que era un altar pequeño se transformó en una capilla: la ermita de Sant Gregori, como citan Gumbau y Carda, es un claro ejemplo. El edificio, que data de mediados del s. XIX, presenta dos puertas en la fachada orientada al sur, una que da a el interior de la estancia de los propietarios y la otra que permite la entrada a la capilla.
Son muchos los detalles arquitectónicos que se pueden mencionar, como las arcadas al patio interior, cerrado al público, el tragaluz, que confiere a la vivienda un carácter de construcción defensiva, las pinturas sobre las ventanas superiores y la campana pequeña oculta entre las ramas de una acacia centenaria.
Ermita de la Misericordia Datación: S. XVIII Festividad: Primer domingo de agosto
Oculta entre los árboles que forman parte del Paraje Natural Municipal del Clot de la Mare de Déu, se encuentra esta ermita consagrada a la patrona del pueblo. Cuenta la leyenda popular que unos pastores encontraron la imagen de la santa dentro de una campana debajo del agua del Clot o Estany de la Vila, como todavía se conoce este sitio.
La ermita, que data del s. XVIII, esta adosada a la vivienda, como la mayoría de las que se encuentran al término de Burriana. De planta cuadrada, posee una sacristía pequeña. Destaca la hornacina de la fachada, hoy vacía, justo por debajo del campanario de cadireta.
De la antigua decoración sólo queda la moldura de yeso y los restos de pintura al fresco que ilustraban la leyenda del encuentro de la imagen. La campana colocada en el año 1942 esta dedicada a la Misericordia.
Ermita de l’Ecce Homo Datación: Año 1795 Festividad: 12 de octubre y Viernes Santo
Es una de las ermitas más visitadas de Burriana. Ha dado lugar al dicho popular els divendres a l’Ecce Homo, día de peregrinaje y visita de los feligreses en recuerdo del día en que fue encontrada la imagen.
La historia cuenta que la mañana del 12 de octubre de 1787 uno de los trabajadores del señor Mainer mientras labraba la tierra encontró una cosa que lo sorprendió: entre la tierra encuentra la imagen en tierra cocida de Jesús Cristo torturado y condenado por Pilatos con la corona de espinas. Fue tal la sorpresa del hallazgo en la comunidad que inmediatamente todos los vecinos se dirigieron a casa del señor Mainer.
Con el tiempo, viendo que su casa se había transformado en un lugar de culto y peregrinaje, se decidió por la construcción de la ermita que hoy conocemos. El edificio, muy humilde, posee un pozo destinado a calmar la sed de los peregrinos.
Ermita de la Sagrada Familia Datación: S. XIX Festividades: Último domingo de septiembre
Igual que los antiguos viajeros que atravesaban Burriana, esta es la última parada de nuestro recorrido. Muy modesta en su construcción, presenta curiosamente un techo de vuelta e invertido a su interior. El altar de madera es obra del artista local Piquer. Destaca la ventana neogótica y el campanario de cadireta realizado con ladrillo con el firme deseo de embellecer su fachada.
Esta humilde ermita tiene una larga historia que se remonta al tiempo dónde los humedales cubrían parte de estas tierras. Los vecinos de Llombai se trasladaron a este lugar huyendo, parece ser, por las enfermedades ocasionadas por los mosquitos. Uno de los hombres que buscaría un lugar mejor seria Vicent Ferrer, que en estas tierras, que había adquirido a los monjes carmelitas del desierto de las palmas, reconstruyó una antigua vivienda, y adecuó una parte para la oración.
Hasta hace no muchos años se encontraba al lado un pozo y una vivienda de estilo neogótica que fueron demolidos por el gran deterioro que sufrían.