El Paraje Natural Municipal el Clot de la Mare de Déu se localiza en el término de Burriana, Provincia de Castellón. Tiene una superficie de 185.585 m2 y fue declarado paraje natural municipal el día 8 de febrero de 2000 por el Consell o Gobierno Valenciano, a petición del Ayuntamiento de Burriana.
Este paraje, tradicionalmente denominado Estany de la Vila, se origina por manantiales existentes en el último tramo del RiuSec. Posee una fauna y flora interesante que lo transforma en un humedal de gran importancia en la conservación de la diversidad del litoral mediterráneo.
Un paseo por por el Clot le permitirá disfrutar de una sombra fresca y agradable en los días de verano, escuchar el canto de los pájaros que anidan en las copas de los árboles o de cómo la fauna en tránsito migratoria hacia el sur reposa para tomar fuerza para seguir su viaje. Es un sitio donde se pueden apreciar dos ecosistemas muy diferentes: el mar con su magnificencia y sus aguas saladas y un paraje donde la presencia de agua dulce permite que la vida aflore en cada rincón, de una forma poco frecuente en la costa mediterránea.
Piratas y Leyendas
La costa de Burriana, dada sus características naturales, ha registrado ocupación humana desde tiempos remotos. Este paisaje era muy distinto a cómo hoy conocemos. El Estany junto con el Río Mijares formaba un estuario navegable para embarcaciones de poco calado, especialmente aquellas que querían abastecerse de agua dulce para afrontar las largas travesías por el mediterráneo. Los hallazgos arqueológicos tanto en la costa como en la tierra han dejado testimonio de esto. En la costa se han encontrado restos de un navío del siglo I y en la desembocadura del Clot se han hallado ánforas que se utilizaban para exportar vino, aceite y garum.
También esta zona fue productora de sal. En 1968 un temporal dejó a la vista cerca del Estany el canal de piedra que levaba agua del mar a través de norias a las salinas; de ahí el nombre de uno de los caminos que rodean el paraje. Se tiene constancia de la existencia de este centro productor desde 1489. De los monumentos que podemos encontrar destaca por su importancia la Torre del Mar, construida para la defensa de las costas en el siglo XVI, cuando los galeones piratas acechaban esta zona para robar y abastecerse de agua. Estas torres que se encuentran en todo el Mediterráneo tenían la función de poner en aviso a la población sobre posibles ataques. En varias ocasiones Burriana fue asaltada por corsarios, una de ellas por 13 galeones en 1519. La construcción tiene una altura de 10 m y posee dos plantas. En su interior se encuentra un pozo y un pesebre que abastecía de agua y comida a los caballos de los soldados que conformaban la guarnición.
La emita de la Mare de Déu, del siglo XVIII y muy austera en su construcción, es otro de los valores culturales del Clot. Según la leyenda unos pastores encontraron la imagen cubierta por una campana en el interior del estanque. Para conmemorar el hallazgo se decidió su construcción, y fue bendecida en 1740. A partir de ese momento es el lugar de veneración de los pescadores del Grau.
Existe la creencia que la campana encontrada en las aguas del Clot fue llevada a Valencia para ser fundida. La campana actual data de 1942.
El Clot, un Bosque de ribera
Se conoce como bosque de ribera o de galería a la vegetación que crece a lo largo del curso de un río, donde los altos y frondosos árboles de ambas orillas puede llegar a unirse formando un túnel o galería. Los suelos sobre los que se desarrolla están formados por los sedimentos que el río ha arrastrado y depositado en las orillas. Son suelos profundos, sin estructura, bien aireados y con humedad constante a lo largo de todo el año, lo que les dota de una gran fertilidad.
Te invitamos a descubrir un Bosque de ribera
El Paraje Natural Municipal del Clot de la Mare de Déu es un ejemplo representativo de bosque de ribera, en el que el olmo es el árbol predominante. A éste lo acompañan álamos, chopos,almeces y sauces, que junto con una abundante vegetación arbustiva, herbácea y acuática conforman un complejo rico ecosistema en frágil equilibrio que merece la pena conservar.
Se pueden distinguir tres bandas de vegetación distribuidas en función de su mayor o menor necesidad de agua. En primer lugar se encuentran las plantas acuáticas que viven sumergidas o flotando en superficie, como es el caso del llimac o la lentejade agua. Estas plantas son el alimento de carpas y carpines a la vez que constituyen el refugio ideal de sapos y ranas al ser utilizadas para la puesta de sus huevos.
En las orillas del río se sitúa el cañaveral formado por cañas, carrizos y eneas a los que acompañan lirios, juncos y otras plantas como la salicaria y la menta de agua. También se encuentran árboles como el caso del sauce que vive prácticamente dentro del agua. Esta segunda banda de vegetación es imprescindible para las numerosas aves del Clot como el ánade real, la polla de agua y el carricerín, donde consiguen alimento, refugio y zona de nidificación.
La tercera banda de vegetación se distribuye en la zona más alejada del cauce, raramente inundable, en ella se encuentran los árboles como el olmo, álamo blanco, chopo y almez.
Son especies de hoja caduca muy frondosa, que proyectan una fresca sombra bajo la cual se desarrollan arbustos como el majuelo, la retama loca y la zarzamora y trepadoras como la zarzaparrilla, la clemátide y la carrasquilla, cuyos frutos y semillas sirven de alimento a pequeños roedores como la rata y el topillo y diversas aves.
También son abundantes plantas herbáceas de bellas flores como vincas, violetas y aros.
Este ecosistema se completa con la pequeña fauna insectívora y carnívora, entre la que destacan la anguila, la tortuga europea, la culebra viperina, la lagartija, la comadreja, el erizo y el murciélago.